7 min de lectura
- ¿Cómo llegará Nadal al Open de Australia?
- Cronología del proceso
- Primeros entrenamientos
- Progreso lento pero seguro
- Dudas sobre si volvería
- Su papel mental en la recuperación de Nadal
- El momento más duro de su etapa con Rafa
- Frenar las excesivas ganas
- El mayor peligro en su vuelta a las pistas
- Competir contra las mejores al principio
- Roland Garros
- Puerta abierta a seguir en 2025
El entrenador del manacorí, Carlos Moyá, repasó el proceso de recuperación de su pupilo en una extensa entrevista a la ATP, donde detalló cada fase de este revirado camino que ha llevado al balear a poder regresar al circuito el próximo mes de enero.
¿Cómo llegará Nadal al Open de Australia?
Rafa Nadal regresará al circuito ATP en Brisbane el próximo mes de enero. Un camino de prácticamente un año entero en la que, finalmente, se ha podido alcanzar la meta deseada: volver a la competición en un estado físico óptimo para, al menos, darse la oportunidad de competir. Carlos Moyá sabe mejor que nadie cómo ha sido este duro trayecto. El actual entrenador del balear lo contó con pleno detalle en una extensa entrevista a la ATP donde destacó cada una de las fases de este complejo proceso de recuperación que ha terminado de afrontar con éxito Nadal, aunque dentro de él haya habido muchas dudas, tal y como reconoció el propio Moyá.
Cronología del proceso
“Él tuvo una operación más complicada de lo que en principio se preveía. Una vez abrieron y vieron lo que había, era más delicado de lo que se pensaba en un principio. Parece que no se vio bien lo que tenía y el tiempo de recuperación ha sido más largo de lo esperado. También es verdad que si no se llega a operar era aún más complicado que se recuperase. Él siempre tuvo claro que deseaba volver, y quería que su despedida fuera en la pista”.
Primeros entrenamientos
“Tras la operación, fue un mes y medio de prácticamente no verle, ya que se marchó de vacaciones. Iba haciendo la rehabilitación dentro de unos condicionantes, ya que estaba en el barco, en Grecia. Luego, a finales de agosto, empezamos a entrenar. Nada, muy suave. Hacíamos dos días a la semana, veinte minutos. Una progresión muy lenta, íbamos hacia atrás un poco, volvíamos… Siempre muy conservadores. Los inicios fueron duros, evidentemente. Hay momentos que lo ves complicado porque no acababa de mejorar. Siempre tuvimos tranquilidad por el constante contacto médico, con pruebas, para asegurarnos que la evolución era totalmente normal”.
Progreso lento pero seguro
“Poco a poco fuimos aumentando la carga y aumentando la intensidad, siempre con unos plazos muy establecidos que íbamos cumpliendo. A veces teníamos que dar un paso atrás, descansar un poco, ralentizar, pero es todo el proceso que conlleva una lesión de esta seriedad, y a estas alturas de su carrera en la que ya no tiene 20 años. Hasta que poco a poco hemos podido ir avanzando, los problemas se han ido solventando y ahora está prácticamente preparado para poder ir a Australia a intentarlo“.
Dudas sobre si volvería
“Sí. Al final, entrar al quirófano es el último clavo ardiendo al que te agarras, y lo digo por experiencia, para intentar volver y retirarte en la pista. Sabiendo esos riesgos, lo ha intentado porque era la única manera que tenía si quería volver. Y cuando empezamos y llevamos un mes y medio o dos jugando, y vemos que la progresión es muy lenta… No sabes si es más lenta de lo esperado o no porque es la primera vez que estábamos en una situación así. Pero sí ves que tienes tus dudas, y en la cabeza del jugador también hay dudas: ¿responderá el cuerpo? ¿Será capaz de aguantar las cargas? Hay muchas preguntas que van surgiendo. No ha sido un camino de rosas, ni mucho menos. Ha sido un camino bastante virado y tortuoso, con muchas curvas“.
Su papel mental en la recuperación de Nadal
“Tanto yo, como el resto del equipo. Cuando hablo de mí, hablo del equipo entero, siendo conscientes de que estamos con un ser humano de 37 años que tiene su vida, su familia, sus aficiones y sus sentimientos. Hemos tratado de apoyar, haciendo lo que pensábamos que tocaba en cada momento, mirando por su bienestar y confianza. A veces tocaba apretar un poco, a veces tirar para atrás. Según la situación que veíamos en el día a día, y sobre todo su estado mental y de motivación, unos días tocaba una cosa y otros días otra”.
El momento más duro de su etapa con Rafa
“Sin ninguna duda. Otras veces ha habido situaciones complicadas también, pero ahora ves que los cartuchos se van agotando. La vida útil de un deportista de élite tiene su fecha de caducidad, y él se va acercando a ella. Uno nunca es consciente de cuándo es ese momento, pocas veces lo es. Uno siempre sigue intentándolo. Y creo que en ese aspecto todos hemos tenido nuestras dudas de que pudiera llegar a ir a Australia, y él era el primero. Yo las he tenido en cierta parte del proceso, en ciertas etapas. He tenido la sensación de que podía ser el final, sin tener la opción de volver a jugar. Ha sido el momento más complicado que he vivido con él“.
Frenar las excesivas ganas
“No es fácil. Por mucho que se lo intentamos meter en la cabeza y hacérselo ver, él cuando entra a pista es un animal competitivo. Gran parte de mi trabajo y del equipo ha sido pararle. Pararle en cuanto a carga de entrenamiento, horas de trabajo, intensidad… Evidentemente sabe que ahora mismo todavía no está a su mejor nivel, pero que poco a poco lo va a ir adquiriendo. Eso es parte de nuestro trabajo también. Estos días en Kuwait hemos entrenado con Fils, y la verdad que muy bien, mucho mejor de lo que él se podía esperar. Rafa llegó allí pensando que no iba a ser competitivo, que no iba a estar a la altura y sale convencido de que puede ser que sí“.
El mayor peligro en su vuelta a las pistas
“Para mí, claramente la asimilación de las cargas de los partidos. Creo que ese es mi mayor temor. Rafa va a pasar de entrenar, que está muy bien, a competir. Y es imposible tener las mismas condiciones en un entreno que en un partido. Jugar al mejor de cinco sets, ganar, descansar, volver a la pista a los dos días… Esa es la duda que tengo ahora mismo, sobre todo para un Grand Slam. Pero tenemos tiempo. Si empezara mañana el Abierto de Australia, sería un miedo real. Falta todavía un mes, un torneo antes en Brisbane, entrenos exigentes… Todo eso creo que le va a poner en condición de poder aguantarlo. Pero ahora mismo ese es mi temor“.
Competir contra las mejores al principio
“Está claro que los sorteos van a jugar un rol importante en la vuelta, sobre todo porque queremos que vaya jugando partidos. Yo nunca he sido del pensamiento de que Rafa necesita ritmo porque es demasiado bueno para eso, pero ahora la situación es distinta. Nos interesa que juegue partidos, que pueda ir ganándolos para completar ese nivel“.
Roland Garros
“Está claro que Roland Garros siempre ha sido su torneo fetiche y en este caso no cambia nada. También está claro que faltan seis meses, hay que ver cómo llega, hay que ver los partidos que ha jugado, su nivel, su competitividad. Hay muchas incógnitas que el tiempo van a ir despejando, pero está claro que Roland Garros es un torneo que le hace muchísima ilusión, como toda la temporada de tierra batida, que es su época favorita del año“.
Puerta abierta a seguir en 2025
“Es que es lo que digo: dejar un deporte que has hecho toda tu vida, que engancha por esa adrenalina tan especial, es muy complicado. Él no se quiere cerrar la puerta. Si todo va bien, y aguanta, ¿por qué no seguir? Si disfruta, se lo pasa bien y es lo que le gusta hacer, ¿por qué no? Pero hay demasiadas incógnitas ahora mismo como para decir dónde vamos a estar dentro de un año. Puede pasar de todo“.
