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Emma Raducanu vuelve a mirar hacia sus orígenes. La jugadora británica retomó el vínculo con Andrew Richardson, el técnico que la guió a su primer título de Grand Slam en el US Open 2021, en busca de estabilidad tras meses irregulares.
Raducanu cambia el rumbo en 2026
En un movimiento cargado de simbolismo, Emma Raducanu decidió reencontrarse con Andrew Richardson, el entrenador que estuvo a su lado durante su histórica conquista en Nueva York, para preparar su regreso al circuito en la gira de polvo de ladrillo. La británica trabajó con él en España, en una breve etapa de entrenamiento enfocada en recuperar sensaciones y simplificar su juego tras un período marcado por problemas físicos y constantes cambios en su equipo. Aunque no se trata de un acuerdo a largo plazo, la presencia de Richardson representa una apuesta por lo conocido en un momento clave de la temporada, con el objetivo inmediato de llegar en condiciones al WTA 1000 de Roma.
La temporada 2026 de Raducanu ha sido irregular: comenzó con resultados discretos en Australia y Medio Oriente, aunque logró destacarse con una final en el WTA 250 de Cluj Napoca, la primera desde su consagración en 2021. Sin embargo, su progreso se vio interrumpido por una enfermedad viral que la obligó a perderse varios torneos importantes, incluyendo Miami y Madrid, y a frenar su continuidad competitiva durante casi dos meses.
En ese contexto, el regreso a Richardson también puede leerse como un intento de reencontrar una identidad tenística que la británica sintió haber perdido tras múltiples cambios de entrenador en los últimos años. Desde su separación inicial tras el US Open, Raducanu atravesó un verdadero carrusel de técnicos, sin lograr consolidar un proyecto estable. Ahora, con Roma y Roland Garros en el horizonte, busca reconstruir confianza apoyándose en una figura que ya supo potenciar su mejor versión.
