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Gael Monfils jugó ante Learner Tien su último partido en un Grand Slam. A los 40 años, el francés puso fin a una historia de más de dos décadas en los grandes escenarios, donde dejó mucho más que resultados.
Se termina el inolvidable viaje de Monfils
Hay tenistas que se recuerdan por sus títulos, otros por sus récords y algunos, los verdaderamente especiales, por lo que hicieron sentir. Gael Monfils pertenece a esa última categoría. Durante más de dos décadas, el francés convirtió cada aparición en una invitación al espectáculo, con una mezcla tan particular de talento, físico, improvisación y carisma que resultó imposible mirarlo sin esperar que algo extraordinario sucediera. Ahora, después de 21 temporadas como profesional, su historia en los Grand Slam llegó a su último capítulo.
La derrota ante Learner Tien en la segunda ronda del US Open puso punto final a ese recorrido. Monfils ya había escrito una de las páginas más singulares de esta edición apenas unos días antes: el mismo día en que cumplió 40 años, derrotó a Daniel Vallejo y se convirtió en el tercer hombre de la Era Abierta en ganar un partido de singles en el torneo neoyorquino con 40 años o más. Fue, de alguna manera, una última demostración de aquello que mejor lo definió durante su carrera: desafiar los límites y hacerlo, además, con una sonrisa.
Después del partido ante Tien, el dueño de 13 títulos ATP volvió a poner el foco en aquello que quizás más le importó durante toda su carrera: disfrutar. El resultado ya no podía cambiarse, pero tampoco parecía capaz de borrar todo lo que había construido. Porque si algo caracterizó al francés fue precisamente esa capacidad para hacer que una derrota pudiera convivir con una sonrisa, con un gesto hacia las tribunas o con la sensación de haber entregado un espectáculo.
Las dulces palabras de Gael hacia el público estadounidense
“Quiero agradecerles a todos. Ha sido un largo camino. Vine aquí en 2003, por primera vez, para jugar el torneo júnior y aquí estoy en 2026, así que ha sido un camino larguísimo. Sentí todo el cariño y puedo decirles que ustedes son mi segundo público favorito, por supuesto después de París, pero están ahí arriba, así que muchísimas gracias”.
“Ha sido un honor absoluto jugar todos estos años frente a ustedes. Intenté dar lo mejor de mí y jugar un tenis de alto rendimiento, pero también ofrecerles un gran espectáculo. Ustedes me han dado muchísimo cariño y nunca lo olvidaré”.
