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La edad es solo un número para Gael Monfils. En su debut en el Abierto de Estados Unidos, el experimentado francés ofreció un verdadero espectáculo y venció en cuatro mangas a Daniel Vallejo.
| Jugador | Set 1 | Set 2 | Set 3 | Set 4 | Sets |
|---|---|---|---|---|---|
| D. Vallejo | 6 | 1 | 2 | 0 | 1 |
| G. Monfils ✓ | 2 | 6 | 6 | 6 | 3 |
Actuación descomunal de Monfils en Nueva York
Había algo distinto en el aire del Louis Armstrong Stadium. Gael Monfils se preparaba para jugar su último US Open, el capítulo final de una historia que comenzó hace más de dos décadas y que estuvo marcada por espectáculo, talento y una personalidad inconfundible. A sus 40 años, el francés atravesaba su temporada de despedida y Nueva York quiso rendirle homenaje con una wild card para el ex número seis del ranking mundial. Enfrente aparecía Daniel Vallejo, dispuesto a escribir su propia historia.
El paraguayo, mejor tenista de su país, hacía su estreno absoluto en el torneo tras una campaña de enorme crecimiento, en la que conquistó dos títulos Challenger y llegó hasta las semifinales de Bastad. El escenario imponía respeto, pero también representaba una oportunidad única para el joven sudamericano.
Vallejo se anima a pegar y desarma al francés
El partido comenzó con Monfils mostrando toda su experiencia. El francés sostuvo su primer turno de servicio sin ceder un solo punto, mientras Vallejo necesitaba unos minutos para acomodarse a un escenario completamente nuevo. El debutante tuvo que levantar dos oportunidades de break en sus primeros compases, pero salió ileso y empezó a encontrar su tenis. Con la derecha como principal argumento, se animó a tomar la iniciativa y consiguió el quiebre que cambió el rumbo del set. Vallejo confirmó la ventaja y tomó una distancia de 3-1 que le permitió jugar todavía más suelto.
Desde el fondo de la pista, el paraguayo comenzó a mover a Monfils de lado a lado y volvió a encontrar una ruptura para quedar 4-1. El francés dispuso de ocasiones para descontar, aunque Vallejo no perdió el foco y completó un set de enorme personalidad con un contundente 6-2.
Gael emerge con autoridad para nivelar la balanza
El segundo set encontró a otro Monfils, o quizá al mismo de siempre cuando la pista le pide espectáculo. El francés dejó atrás el tropiezo inicial y comenzó la manga con el saque como aliado, pero pronto fue mucho más allá. Profundo, preciso y dueño de los tiempos, encontró el primer quiebre y se adelantó 2-0. Vallejo intentaba recuperar el terreno perdido, aunque Gael manejaba las velocidades como quien conoce de memoria cada rincón de la pista. El 3-0 llegó acompañado de una imagen que parecía desafiar al calendario: a los 40 años, Monfils se movía con una ligereza extraordinaria y encontraba respuestas para cada intento del paraguayo.
En el cuarto juego volvió a golpear desde la devolución, consiguió otro break y estiró la ventaja hasta un contundente 5-0. Vallejo no encontró la llave para frenar aquella exhibición y el francés igualó el partido con un 6-1.
Monfils prolonga su dominio y toma la delantera
El tercer capítulo comenzó envuelto en cierta calma, con ambos protagonistas protegiendo sus servicios. Pero Monfils no tardó en volver a encender la pista. En el tercer juego, el francés se adueñó de la batalla desde el fondo, soltó la derecha con violencia y encontró el primer quiebre tras un error de Vallejo. El paraguayo buscó devolver el golpe y exigió al veterano en su siguiente turno, aunque Gael respondió con autoridad para consolidar la ventaja.
Entonces apareció nuevamente esa versión suya capaz de desafiar al tiempo: intenso, liviano de piernas y dueño de los intercambios, Monfils volvió a quebrar para alejarse en el score. Vallejo no pudo seguirle el ritmo al francés, que exhibió una soltura deslumbrante y se adueñó del tercer asalto por 6-2.
6-0 y boleto a segunda ronda para el veterano francés
Monfils continuaba dominando el encuentro y el cuarto parcial no hizo más que profundizar esa tendencia. El francés encontró rápidamente un quiebre y, después de sostener su servicio, se puso 2-0. En ese tramo apareció además una de sus mejores ejecuciones del partido: una derecha cruzada en el aire que levantó al Louis Armstrong. Gael estaba completamente suelto, administraba las velocidades y no dejaba que Vallejo encontrara una vía para regresar. Una nueva ruptura estiró la ventaja y Monfils volvió a confirmar su saque para quedar 4-0.
El paraguayo había perdido completamente el control del partido y observaba cómo el francés desplegaba una función cada vez más brillante. La historia no cambió en los juegos siguientes: Gael mantuvo la presión, logró un tercer quiebre al hilo y puso punto final a la contienda con un contundente 6-0.
