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En una entrevista al periodista Graham Bensinger, Jelena Djokovic, esposa del tenista serbio, confesó cuál fue el momento en el que su marido estuvo más cerca de una posible retirada, tras perder ante Benoit Paire en Miami 2018.
Djokovic estuvo al borde de la retirada
Con su cuarto US Open ya bajo el brazo, Novak Djokovic amplió a 24 su palmarés de trofeos Grand Slam, distanciándose en dos con respecto a su máximo perseguidor en la lista más privilegiada del tenis mundial, el español Rafael Nadal.
Han sido muchos años de inagotable trabajo para que el serbio lograse, primero, reducir esa diferencia con respecto a Nadal y al suizo Roger Federer, y finalmente, superarles a ambos en las dos últimas temporadas. Sin embargo, todo ello pudo haberse ido al traste hace unos pocos años, en 2018 concretamente, momento en el que balcánico atravesó la crisis más profunda de su formidable carrera.
Así lo confesó su mujer, Jelena Djokovic, en una entrevista para el periodista Graham Bensinger en la red social Tiktok, cuyas declaraciones también recoge Mundo Deportivo. Exhausto a nivel mental y tras separarse profesionalmente del estadounidense Andre Agassi, una breve unión que fracasó estrepitosamente, Djokovic cedió de manera muy contundente su encuentro de primera ronda del Masters 1.000 de Miami frente al francés Benoit Paire.
Fue después de aquel partido cuando, según Jelena, Novak llegó a confesar a sus más allegados que no podía más y que su intención era dejar el tenis de manera inmediata. Afortunadamente, todo cambió en cuestión de unos pocos días. El simple hecho de ver a su mujer y a su hijo pelotear juntos avivó la llama de la competitividad de nuevo en el serbio, que a partir de ahí recuperó la motivación para volver por la puerta grande al deporte de la raqueta, ya que unos meses después volvió a acabar esa temporada como número uno del mundo y dos Grand Slams más en su haber: Wimbledon y el US Open.
El momento donde tocó fondo
“Después de perder ante Benoit Paire en Miami en 2018, quiso renunciar. Reunió a todos los miembros de su equipo y les dijo: ¿Saben qué? Se acabó, lo dejo. Lloramos y le dijimos que no podía hacerlo, que no era el momento. No quería jugar al tenis y ni siquiera quería ver pasar una pelota delante de él“.
La anécdota que le hizo cambiar de opinión
“Él no quería saber nada al respecto. Pero a mí me encanta el tenis y llevo a los niños a la pista todos los días. Al tercer día llegó Novak. Vio que nos estábamos divirtiendo y que no era un entrenamiento al que estaba acostumbrado desde hacía años. Novak me preguntó si podía jugar y conseguir una raqueta, pero me negué. Comencé a burlarme de él y le dije que se había rendido, que nos tocaba jugar al tenis. Al final sirvió y dijo que se sentía bien, luego volvió todos los días para finalmente llamar a su entrenador Marian Vajda y pedirle que retomara el entrenamiento“.
