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Dani Mérida sigue viviendo un torneo de ensueño y se clasifica para su primera final en el ATP 250 de Bucarest tras remontar al húngaro Fabian Marozsan. El joven tenista madrileño, que llegó al cuadro principal desde la fase previa, se repuso a un primer set adverso para exhibir un tenis arrollador en el parcial definitivo.
El prize money del ATP Bucarest
La brutal remontada de Dani Mérida para hacer historia
Daniel Mérida buscaba seguir soñando en el ATP 250 de Bucarest. En su primer ATP en tierra batida, el madrileño se había colado en las semifinales tras superar la qualy y tenía como próximo rival al húngaro Fabian Marozsan. Habiendo eliminado a Mannarino y a Droguet en el mismo día, Mérida enfrentaba al 47 del ranking, quién antes de Bucarest sumó cinco derrotas consecutivas. No existían precedentes entre los protagonistas.
Nueve bolas de quiebre salvadas no evitan el castigo
Dani Mérida comenzaría un partido marcado por la igualdad con un doble susto en el 2-2, donde tuvo que tirar de galones para no perder su saque. Todo se mantuvo en tablas hasta el 4-4, donde el madrileño salvó cinco bolas de quiebre en un solo juego y mantenía vivo el primer set. Quebró para sumar el 5-4 pero no pudo terminar la faena al servicio y, tras salvar cuatro bolas de set, el primer parcial se fue al tie break.
En el juego decisivo Marozsan marcó el ritmo en todo momento, sumando al saque y aprovechando su poderosa derecha para adueñarse del primer set con el 7-6(4).
Prohibido rendirse
Tras un largo primer set de más de una hora, Mérida aprendió de sus errores y no erró al servicio. En el 2-1 tuvo que levantar un 0-40 al servicio, un claro punto de inflexión para el devenir del encuentro. Con solvencia quebró en su segunda bola de break para sumar el 4-2 y acercarse al set definitivo, hito que selló manteniendo su servicio hasta el final del set para sumar el 6-3.
Mérida asume el mando
El empuje anímico hizo efecto inmediato en Mérida, quien sumó dos break, incluyendo uno en blanco, y rápidamente se puso 4-1 liderando el set decisivo. El partido era totalmente distinto. Era el madrileño quien proponía todo el juego y el que acertaba con cada golpe. La superioridad fue aplastante y se notó en el parcial de puntos: 24 del español frente a los 14 del húngaro. Sin dar pie a que Marozsan le arrebatase el sueño, y sellando la remontada con un 6-1 final, Mérida se coló en su primera final de un ATP 250.
