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Si de candidatos se habla, Daniil Medvedev aparece en la conservación. El ruso selló su pasaje a la penúltima ronda del Rolex Shanghai Masters tras vencer al estadounidense Tommy Paul.
| Jugador | Set 1 | Set 2 | Set 3 | Sets |
|---|---|---|---|---|
| D. Medvedev ✓ | 6 | 1 | 6 | 2 |
| T. Paul | 3 | 6 | 3 | 1 |
Medvedev mantiene viva su candidatura en China
La última plaza entre los ocho mejores del Rolex Shanghai Masters tenía reservado un duelo de alto voltaje: Daniil Medvedev (6º) frente a Tommy Paul (18º). El ruso llegaba lanzado, convertido en uno de los nombres más sólidos de la gira asiática tras enlazar una serie de resultados destacados desde el US Open. Luego de alcanzar la cuarta ronda en Nueva York, levantó el título en Hangzhou y llegó hasta las semifinales en Pekín. Shanghái prolongó esa inercia favorable: dejó en el camino a Jan-Lennard Struff, Dalibor Svrcina y Stefanos Tsitsipas para volver a instalarse en los cuartos de final.
El estadounidense, por su parte, también había alcanzado los octavos en Flushing Meadows, aunque su temprana eliminación en Tokio interrumpió momentáneamente su marcha. En suelo chino recuperó el pulso con triunfos ante Daniel Vallejo, Valentin Vacherot y Zizou Bergs. El historial favorecía claramente al moscovita, con ventaja de 4-1 y un contundente 3-0 sobre pista dura.
El moscovita hace de su contención una fortaleza
El primer turno de servicio de Tommy Paul ya escondía una amenaza: Medvedev dispuso de una oportunidad de quiebre, pero el estadounidense logró conjurarla sin perder la compostura. El ruso tampoco transitó sin sobresaltos sus primeros juegos al saque, aunque recurrió a su experiencia para conservar la paridad. En los peloteos desde el fondo, la balanza comenzaba a inclinarse del lado del moscovita, más preciso para administrar los intercambios y encontrar profundidad. La diferencia se materializó en el quinto juego, cuando Medvedev aprovechó una pelota larga de su rival para quebrar y tomar la delantera.
El pasaje más delicado llegó después: Paul multiplicó la presión al resto y dispuso de siete bolas de break, todas neutralizadas por un ruso que debió recurrir a sus mejores recursos para proteger la ventaja. Esa resistencia terminó por marcar un punto de inflexión. Medvedev ganó en claridad, impuso su cadencia y fue erosionando la oposición de Paul hasta adjudicarse la manga por 6-3.
Paul despliega su repertorio para igualar la contienda
El partido cambió de rostro en cuestión de minutos. Medvedev salió a disputar el segundo set sin la firmeza que lo había sostenido en el primero y Tommy Paul detectó enseguida la oportunidad: aceleró, tomó la iniciativa y quebró de entrada. No tardó en ampliar la brecha. En su siguiente turno de servicio, el estadounidense resistió dos bolas de break y escapó hasta el 2-0, un marcador que empezó a alimentar su confianza. A partir de allí, Paul se soltó por completo. Sus golpes ganaron velocidad, sus decisiones fueron más incisivas y el ruso quedó cada vez más relegado, incapaz de frenar aquella embestida.
El quinto juego trajo otro quiebre y terminó de inclinar una manga que ya tenía dueño. Con el estadounidense en plena ebullición, Medvedev asistió a una sucesión de impactos milimétricos que lo dejaron clavado, sin tiempo ni recursos para responder. Paul volvió a romper y puso el punto final a una exhibición arrolladora: 6-1.
Medvedev recalibra su tenis y se cita en semifinales
El tercer set encontró a Daniil Medvedev decidido a recuperar el terreno perdido. No hubo tiempo para las dudas: en el primer juego, el ruso se afirmó desde el fondo, impuso sus condiciones y consiguió un quiebre que le permitió marcar territorio desde el arranque. La confirmación llegó sin sobresaltos, con un turno de saque impecable que lo catapultó al 2-0. El moscovita había dejado atrás el desconcierto del parcial anterior y volvía a encontrar la precisión necesaria para incomodar a Tommy Paul, cada vez más obligado a asumir riesgos para no quedar a merced de su rival.
Sin embargo, el estadounidense no lograba trasladar esa audacia al resto, donde Medvedev mantenía el control y protegía la ventaja con solvencia. Paul se aferró a sus recursos para mantenerse a tiro en el marcador, pero nunca encontró la llave para desarticular el servicio del ruso. Una nueva ruptura terminó de inclinar la balanza y le dio a Medvedev otro 6-3, el resultado que necesitaba para sellar su pasaje a las semifinales.
