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Marco Trungelliti dejó buenas impresiones en su estreno en Barcelona, pero no pudo hacerse con el triunfo. El argentino terminó cayendo en dos mangas ante el serbio Hamad Medjedovic y se despidió en la primera ronda.
Paso fugaz de Trungelliti en el ATP Barcelona
El argentino Marco Trungelliti (79°) buscaba seguir escalando en el ranking después de su histórica actuación en Marrakech, donde alcanzó su primera final ATP y se convirtió en el jugador más veterano en irrumpir en el Top 100. El santiagueño de 36 años hacía su debut en el Barcelona Open como lucky loser tras perder en la segunda ronda de la qualy. En la primera ronda del torneo catalán, Trungelliti enfrentaba al serbio Hamad Medjedovic (88°), reciente campeón en el Challenger de Nápoles, que llegaba desde la fase clasificatoria. No existían antecedentes previos entre los protagonistas.
Medjedovic encuentra ritmo y tuerce las cifras
El partido arrancó con un Marco Trungelliti enfocado, desenvolviéndose con precisión en los intercambios y fabricando una chance de quiebre temprana que no supo capitalizar. En el cuarto game, el argentino sacó provecho de la inercia acumulada en los primeros juegos y se impuso en la devolución para firmar una ruptura que logró validar para colocarse 4-1. La reacción de Medjedovic llegó en el séptimo juego, donde consiguió doblegar el tenis del santiagueño y restableció la paridad.
Trungelliti intentó hacerse fuerte en el servicio, pero la intensidad del serbio lo terminó superando. Posteriormente, el serbio volvió a marcar diferencias en el retorno y concretó un segundo quiebre para llevarse el set por 7-5.
El serbio capitaliza su oportunidad y liquida el partido
La segunda manga no tuvo el comienzo deseado para el jugador argentino, quien perdió el saque en el tercer game. Medjedovic hizo pesar sus armas para tomar el control en los intercambios y confirmó la ventaja para ubicarse 3-1 en el marcador. A partir de allí, el desarrollo se mantuvo equilibrado, con un Marco Trungelliti que no encontró soluciones en la devolución. Nada pudo hacer el argentino ante la solidez del serbio, quien supo gestionar la ventaja con autoridad y sentenció la victoria con un 6-4.
