Opinión

La calidad desaparece cuando surge la dejadez

Fabio Fognini | Foto: internazionalibnlditalia.com (Antonio Costantini)

Fabio Fognini es uno de esos jugadores tan despreciables y amados a la vez que generan una sensación extraña. La continúa sensación del ‘puedo y no quiero’ de un magnífico tenista que podría llegar todo lo alto que su cabeza quisiera. Genio y figura, analizamos al astro italiano. 

Por suerte, nos cruzamos en nuestra vida con muchas mentes maravillosas. Quién no se ha quedado asombrado con ese profesor que resolvía todos los ejercicios a la primera o ese doctor que conocía tu enfermedad antes de tocarte. Si Fognini se hubiese dedicado a alguna de estas profesiones sería así. A alguien que no haya visto nunca un partido del de San Remo, si nombramos sus cualidades no creería que no fuese un top-10 asentado: astuto, vertical, rápido, potente, completo, versátil, bueno desde fondo de pista, de los mejores en peloteo, gran compensación de derecha y revés, saque más que aceptable.

Fabio Fognini lanzando su raqueta al suelo, un gesto algo habitual en él. | Foto: presstv.com

Queda fuera de toda duda la capacidad tenística de Fabio, pero como en toda historia, no todo puede ser de color de rosa. No podemos engañar a nadie definiendo a Fogna sin incluir también otros atributos mentales y psicológicos no tan positivos. Impredecible hasta niveles insospechados, inconsistente, insulso, dejado, vago, débil psicológicamente. Con todo para triunfar, estos aspectos se establecen como los principales rivales a batir por el italiano.

Ahora mismo se encuentra inmerso en una nueva oportunidad de resarcirse como ese gran tenista que puede ser o, más bien, que puede llegar a ser algún día. Tras superar a Thiem (poca broma) en Roma, ante su afición, el ‘doctor calavera’ tendrá la grandiosa oportunidad de meterse en cuartos de final si supera al teutón Gojowczyk. Una vez avanzase ronda, podría recibir a todo un Rafa Nadal propiciando, previsiblemente, uno de los encuentros de la semana.

Ay, si no fuese por esa cabecita… ¡Pero es que hay que quererte, Fabio! No nos faltes nunca porque el mundo del tenis quedaría paupérrimo sin genios como tú.

Sobre el autor

Javier Macías Jiménez

Apasionado del deporte en general, siempre cerca de un balón, una pelota o una bola. Estudiante de periodismo en Sevilla, músico y muy interesado en política. "Está permitido fallar pero nunca no haberlo intentado"

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