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José María Díaz reflexiona en el ITF M25 Mataró sobre su nueva etapa tras bajarse del circuito profesional. Centrado en su labor en la escuela y en recuperar el tiempo familiar, analiza su estrecha relación con Albert Ramos y su visión sobre la formación de los jóvenes tenistas de la entidad.
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Familia, escuela y el legado de la constancia por parte de José María Díaz
Tras años de un alto desgaste debido a los viajes, Díaz valora la estabilidad actual. Aunque mantiene el contacto diario con el circuito a través de un vínculo inquebrantable, prioriza su presente en la escuela antes de plantearse regresar a la máxima competición.
Añoranza, rutinas y contacto diario
“He estado más en familia, intentando disfrutar de otras cosas que no me ha permitido el hecho de viajar tanto. Siento añoranza, no tanto al propio circuito, sino más a estar con él, a compartir con él, que hemos sido como familia. Hablamos casi cada día o día sí, día no; le comento mis temas de aquí de la escuela, él me ayuda y yo intento ayudarle en todo lo que puedo“.
Puesta en común y referentes
“Compartimos temas y cómo veo yo las cosas, no tanto consejos en sí porque él tiene mucha experiencia. Él es un referente no solo para la escuela, sino para la ciudad y para España; una persona muy constante, muy luchadora y con unos principios deportivos muy marcados”.
Formación y planes de futuro
“Los chicos de la escuela son jugadores de un nivel bueno que tienen mucho por mejorar y aprender; Albert podría ser un buen ejemplo para ellos a nivel de trabajo y sacrificio. Ahora estoy centrado en recuperar el tiempo familiar y en la escuela. He tenido ofertas interesantes, pero de momento no me veo preparado para volver a estar tantas semanas en el circuito por el desgaste. También por respeto a Albert, que me ha dado todo, quería estar un tiempo sin estar vinculado a ningún otro jugador”.
