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Izan Almazán comparte sus impresiones durante su debut en el Challenger de Pozoblanco. El tenista analiza el gran momento de forma por el que atraviesa, el impacto positivo que ha tenido su reciente cambio de equipo técnico y sus aspiraciones para entrar en el top 500 de la ATP.
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El nuevo paso que quiere dar en su carrera Izan Almazán
Almazán afronta su primera experiencia en la cita cordobesa en pleno estado de gracia. Tras encadenar una magnífica racha de resultados en el circuito ITF, el jugador demuestra una gran madurez al priorizar la evolución diaria de su tenis por encima de las exigencias del ranking profesional.
Estreno en el torneo y un gran momento deportivo
“La organización me parece bastante buena. Es el primer año que compito aquí, por lo que no puedo comparar con ediciones anteriores, pero la experiencia está siendo muy positiva. Además, es el primer torneo que juego en un horario tan tardío. Actualmente noto una mejoría constante en mi juego y estoy compitiendo mucho mejor; la clave es seguir en esta misma línea y mantener la lucha diaria. En los últimos siete torneos he logrado un título, una final, dos semifinales y unos cuartos de final”.
El punto de inflexión y la gestión de expectativas
“El gran cambio que ha propiciado estos resultados ocurrió en febrero, cuando cambié de equipo de trabajo. Solo con eso, mi cabeza hizo un ‘clic’. A partir de ahí, la clave ha sido entrenar cada día más duro. No me gusta ponerme objetivos fijados en los resultados, así que no pienso en si esto supera mis expectativas; simplemente estoy contento. Si accedes al top 500 tienes plazas reservadas de Next Gen en algunos torneos Challengers y me gustaría entrar, pero prefiero no obsesionarme con el ranking”.
