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Fermín Barcala compartió sus impresiones tras disputar el Open de España del circuito IBP en el Real Club de Tenis Cabezarrubia. El joven tenista analizó su gran rendimiento en Cáceres, las diferencias respecto a la categoría junior y el salto de calidad que ha dado su preparación.
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El análisis de Fermín Barcala en su etapa junior del tenis
La cita extremeña ha resultado ser una grata sorpresa para Barcala. A pesar de sus reticencias iniciales para inscribirse, el jugador logró alcanzar los cuartos de final, confirmando que su tenis se encuentra al nivel de las exigencias del circuito absoluto.
Un notable en Cáceres y el contraste generacional
“He vivido este torneo con bastante ilusión; el nivel está muy alto y quería medirme con gente de gran nivel. La organización se portó genial con las pistas y el hotel. Me pongo un siete, un notable. Al principio no quería venir, pero mis padres me convencieron y al final acabé haciéndolo bien. Frente a los veteranos, la gran diferencia es la madurez. A los más pequeños nos quema más la pelota en los momentos clave, mientras que ellos juegan con más calma y sabiduría”.
Inicios y el cambio radical hacia la élite
“Empecé a los cuatro años con mi padre en las pistas municipales de mi pueblo. Luego entrené en Segovia hasta hace dos años y medio, cuando me trasladé a GTennis Academy en Valencia. El cambio ha sido estratosférico: en Segovia entrenaba con bolas viejas, pistas en mal estado y con mi hermano pequeño. En Valencia es todo lo contrario; entreno con gente de muchísimo nivel cada día y he mejorado en orden, derecha y saque. Mi etapa junior tiene altibajos, pero sigo trabajando duro”.
Metas profesionales
“Mi meta principal es poder vivir del tenis; me conformaría con ser top 100 mundial. Tampoco me pongo objetivos gigantescos de primeras, pero si se puede llegar a más, el sueño máximo sería ganar un Grand Slam o ser número uno“.
