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Tomás Etcheverry, actual número 73 del mundo, repasó en una entrevista para la ATP algunos aspectos de su infancia y de cómo cambió su actitud con respecto a encajar de forma positiva las derrotas.
Tomás Martín Etcheverry, diestro y nacido en La Plata hace 23 años, se ha erigido en una de las noticias más positivas para el tenis argentino en lo que llevamos de temporada, habiendo alcanzado su primera final ATP como profesional (Santiago de Chile frente a Nicolás Jarry) y batallando durante casi tres horas y media ante Andy Murray en el reciente torneo de Indian Wells.
En una entrevista para la ATP, el espigado jugador argentino habló acerca de cómo ha mejorado su gestión de las emociones durante los partidos, afirmando que jamás ha llegado a romper una raqueta durante un partido.
La raqueta nunca tiene la culpa
“Nunca en mi vida he quebrado ni golpeado una. Mis profesores me lo inculcaron. Y yo siento que la raqueta no tiene la culpa“.
Las semifinales del torneo infantil de Cariló
“Recuerdo ese partido. Era muy chiquito y me gustaba el trofeo. Tenía cosas de colores y doradas. Quería ganarlo y tenerlo en mi habitación como fuera. Pero perdí y me pasé llorando todo el regreso a casa. Hay cosas que a uno le gustaría corregir del pasado. Pero también es parte del camino“.
La importancia de saber controlarse
“La idea es controlarse, saber qué cosas uno hizo mal. Ya no soy de llorar ni recuerdo la última vez que lo hice por perder. Ahora me pongo mal si dudé de mí en un momento importante o cuando creo que lo pude hacer distinto. Ahí me empiezo a castigar, pero se me pasa rápido“.
Alejar los pensamientos negativos
“Hay pensamientos negativos que vienen, es inevitable. La clave es cuánta importancia les das. Hay que tratar de no boicotearse tanto, hacerlo lo mejor que podemos, y eso ya es suficiente. Igualmente esa es mi forma. Hay otros jugadores que descargan por el lado de la ira. Es cuestión de encontrar qué es lo mejor para vos“.
Trabajo con el psicólogo
“La salud mental es muy importante en un deporte donde hay muchas presiones. Y es bueno poder trabajar la mente porque es un arma muy importante. En lo personal también me ayuda porque guardo cosas. Entonces me descargo con él, me libero, es lo que más valoro”.
La siguiente parada del tenista sudamericano será el Masters 1.000 de Miami, cuyo cuadro quedó sorteado en el día de ayer, deparando un primer enfrentamiento para Etcheverry ante un jugador procedente de la fase previa.
