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Tomás Etcheverry responde con carácter y conquista su lugar entre los ocho mejores del Río Open. El argentino sufrió algunos contratiempos después de la lluvia, pero terminó cerrando la victoria en dos mangas ante Vilius Gaubas.
Etcheverry continúa su travesía por Brasil
En la jornada del jueves se definían los últimos boletos a los cuartos de final en el Río Open 2026 y uno de los primeros partidos contaba con la presencia de Tomás Etcheverry (51°). El argentino, octavo sembrado del cuadro y semifinalista en Buenos Aires, se presentaba en el estadio Guga Kuerten para medirse con el lituano Vilius Gaubas (126°), proveniente de la qualy. En la ronda anterior, Etcheverry consiguió una trabajada victoria sobre su compatrita Francisco Comesaña, sumando dos horas y media en cancha. Por su lado, el joven europeo sacó adelante un exigente partido ante la promesa local Luis Guto Miguel. Se trataba del primer enfrentamiento entre los protagonistas.
El platense dicta el ritmo en el desempate
El argentino se mostró sólido en los primeros compases del partido, ganando la pulseada en los intercambios y concretando un quiebre rápido con un revés paralelo. Sin embargo, Gaubas no se guardó nada en su turno de devolución y ejerció presión con la derecha para recuperar el saque. En el quinto juego, Etcheverry volvió a incomodar en el resto, forzando puntos adicionales y produciendo una nueva bola de break, pero el lituano logró sostener el servicio.
Gaubas también inquietaba con sus herramientas, haciendo trabajar al argentino, quien respondía con mano firme para mantener las cifras igualadas. Los protagonistas no pudieron sacarse diferencias y aterrizaron en un desempate, donde Etcheverry jugó con mayor soltura, manejó muy bien las velocidades y resolvió con claridad para llevarse el primer set.
Etcheverry se opone a la embestida y avanza a cuartos
La segunda manga arrancó con mejores sensaciones para los participantes, quienes se impusieron con autoridad en los primeros turnos de saque. La diferencia llegó en el cuarto game, donde Etcheverry se hizo fuerte en los intercambios de fondo y generó profunidad para firmar un quiebre clave. Luego, el argentino desplegó lo mejor de su repertorio, dejando en blanco al lituano para así consolidar la ventaja. Cuando el sudamericano servía para partido, la lluvia se hizo presente e interrumpió el encuentro.
Tras una hora sin acción, Etcheverry perdió el ritmo y Gaubas impuso sus aceleraciones para fracturarle el saque. A pesar del empuje de su rival, el platense mostró carácter en la devolución y salió a buscar los puntos, firmando un quiebre esencial para sentenciar la victoria en sets corridos (7-6, 6-4).
