1 min de lectura
Eloise Gournay regresa a la competición internacional en el ITF Brezo Osuna, el club que la acogió hace un año. A sus 31 años, la ingeniera compagina su carrera profesional con su pasión por el tenis, demostrando que la ambición competitiva no tiene fecha de caducidad.
Ver esta publicación en Instagram
La felicidad de Eloise Gournay por el wild card en el ITF Brezo Osuna
Para Gournay, recibir una invitación en el club donde entrena supone un reencuentro especial con el circuito. Tras haber priorizado sus estudios de Ingeniería en la juventud, la jugadora analiza su madurez deportiva y el valor de pertenecer a un equipo.
Un regalo en casa
“Es una oportunidad muy especial y estoy muy agradecida por la wildcard. Hace mucho tiempo que no juego torneos de manera regular, así que volver a competir a este nivel —y en el club donde entreno— es un regalo que quiero aprovechar”.
Vínculo con Brezo Osuna
“El contacto empezó el año pasado al jugar el ITF aquí; pregunté si podía entrenar con ellos y hubo muy buen feeling con José, mi entrenador. Me acogieron súper bien; hay una cohesión y un apoyo que se valora mucho”.
Tenis por equipos
“Es una experiencia enriquecedora que aporta otra dimensión al tenis individual. Tomé la decisión de jugar con ellos porque se disfruta compitiendo juntos, aunque es fundamental tener una buena relación para que el equipo funcione“.
Pasión y sacrificios
“El tenis es mi pasión y me encanta competir. El momento más difícil fue dejar el profesionalismo a los 18 años para estudiar ingeniería. Fue una decisión complicada tras tanto sacrificio familiar, pero no me arrepiento en absoluto”.
