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Novak Djokovic no encontró la manera de tumbar a Jan-Lennard Struff. El serbio hizo un partido más que positivo, pero terminó cayendo en el tiebreak decisivo y quedó eliminado en Basilea.
| Jugador | Set 1 | Set 2 | Set 3 | Sets |
|---|---|---|---|---|
| N. Djokovic | 7 | 5 | 6 | 1 |
| J. Struff ✓ | 6 | 7 | 7 | 2 |
Golpe a las aspiraciones de Djokovic
Cada victoria en el Swiss Indoors Basel adquiría un valor estratégico para Novak Djokovic (12°), decidido a mantener viva su carrera hacia las Nitto ATP Finals. El máximo campeón de Grand Slam aceptó una invitación para competir en suelo suizo y debió emplearse a fondo para doblegar a Ugo Humbert en su estreno. Una vez más, el serbio hizo gala de sus condiciones sobre pista cubierta y selló su clasificación a los octavos de final, donde lo aguardaba Jan-Lennard Struff (47°).
El alemán llegaba respaldado por su reciente final en Bruselas y ratificó su buen momento con un sólido triunfo ante su compatriota Yannick Hanfmann. Sin embargo, los antecedentes dibujaban un panorama adverso: Djokovic había ganado los ocho duelos previos, concediéndole apenas un set.
Nole maneja los tiempos en el tiebreak
Ambos encontraron argumentos para sostener sus respectivos turnos de servicio en un comienzo equilibrado, sin concesiones y con las principales armas de cada uno sobre la mesa. A las puertas de cumplir cuatro décadas, Djokovic desafiaba el paso del tiempo con una movilidad impropia de su edad, una señal tan elocuente como alentadora. Struff, por su parte, recurría a la potencia para disputarle el control del encuentro al ex número uno del mundo, que todavía no encontraba la fórmula para descifrar sus servicios.
En el séptimo game, Nole debió sofocar la amenaza del alemán y apeló a su temple competitivo para desactivar dos oportunidades de quiebre. El parcial avanzó sin fisuras hasta desembocar en el desempate, donde el serbio impuso su jerarquía, afinó sus golpes desde el fondo y terminó inclinando la balanza a su favor.
Struff se lanza al ataque y nivela las acciones
El segundo parcial se construyó sobre una aparente calma. Los servicios mandaban y ninguno conseguía quebrar una estructura que, poco a poco, empezaba a favorecer emocionalmente a Djokovic. El serbio encontró sus primeras fisuras en el saque de Struff durante el tercer juego, pero el alemán respondió con firmeza y apagó la amenaza. Más tarde, Nole volvió a insistir, decidido a transformar su presión en una ventaja concreta. No lo consiguió. Struff encontraba en la variedad de su tenis una salida para cada dificultad y mantenía el marcador suspendido en un equilibrio frágil.
Todo parecía acercar al serbio a la victoria, aunque el alemán todavía reservaba una última respuesta. En el duodécimo juego, una doble falta de Djokovic alteró el paisaje y le concedió a Struff dos oportunidades de quiebre. El germano entendió que no habría una ocasión mejor: tomó la iniciativa, desbordó a su rival y se adueñó del set por 7-5.
El alemán se anota una victoria memorable
El desafío era enorme, pero la oportunidad estaba ahí. Jan-Lennard Struff nunca había podido vencer a Novak Djokovic y apenas le había ganado dos sets en sus duelos anteriores. Esta vez, sin embargo, el alemán sentía que podía cambiar el guion. Del otro lado de la red lo esperaba un rival que parecía inmune a la presión, uno de esos competidores que encuentran la manera de resistir cuando el margen se reduce al mínimo. Djokovic, sin rastros de los problemas físicos que lo habían condicionado en otros encuentros, se mantenía firme, mientras Struff respondía con la misma determinación.
Ninguno conseguía hacer daño al resto y el partido avanzaba sin un dueño claro. En el noveno juego, el serbio vislumbró una oportunidad de quiebre, pero el alemán volvió a cerrar la puerta a fuerza de agresividad. Todo quedó entonces en manos del tie-break. Allí, Struff encontró la pequeña diferencia que necesitaba y terminó derribando al gigante serbio.
