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Alex De Miñaur se abre paso en el Rolex Shanghai Masters con un tenis sólido. El australiano desactivó las armas de Khachanov y se instaló entre los ocho mejores del torneo chino.
| Jugador | Set 1 | Set 2 | Sets |
|---|---|---|---|
| A. De Miñaur ✓ | 6 | 6 | 2 |
| K. Khachanov | 3 | 4 | 0 |
De Miñaur encuentra la fórmula para doblegar a Khachanov
La carrera hacia los cuartos de final del Masters 1000 de Shanghái presentaba un enfrentamiento de alto nivel entre Alex De Miñaur (9°) y Karen Khachanov (27°). El australiano, noveno preclasificado y finalista reciente en Pekín, había generado cierta incertidumbre tras abandonar la definición ante Novak Djokovic. No obstante, su rendimiento en este certamen permitió dejar atrás aquellas dudas: primero se benefició de la baja de Alex Molcan y luego superó a Sakamoto por 7-6 y 6-4.
Su siguiente desafío sería Khachanov, exintegrante del top 10 y un competidor curtido en este tipo de instancias. El moscovita también llegaba con buenas sensaciones, respaldado por sus victorias sobre Arthur Fery y Adrian Mannarino. Con el historial nivelado 2-2, ambos afrontaban una oportunidad importante: De Miñaur buscaba prolongar su buen momento, mientras el ruso aspiraba a alcanzar por primera vez los cuartos de final en Shanghái.
La efectividad del australiano inclina la balanza
Durante siete juegos, ninguno encontró una grieta por la que pudiera inclinar el set a su favor. De Miñaur y Khachanov intercambiaron turnos de saque con firmeza, sosteniendo una batalla pareja en la que la devolución no lograba hacer daño. Hasta que llegó el octavo game. Allí, el australiano dio un paso al frente, soportó la potencia del ruso y apretó desde el resto hasta conseguir el quiebre que cambió el panorama. Fue el único golpe de autoridad de una manga sin grandes sobresaltos, pero le alcanzó para tomar el control. Luego, con el servicio en sus manos, De Miñaur no dejó lugar a dudas: ganó los cuatro puntos del juego y bajó el telón con un 6-3.
De Miñaur no muestra fisuras y avanza en Shanghái
La segunda manga conservó la tónica de la primera, aunque el australiano logró torcer el score en una fase más temprana. El quiebre en el tercer juego le permitió tomar el control y, tras confirmar la ruptura, establecer una ventaja de 3-1 que Khachanov no conseguiría neutralizar. El ruso procuró mantenerse en carrera a partir de sus golpes más efectivos, pero sus argumentos resultaron insuficientes para desestabilizar a un De Miñaur preciso en la lectura del partido y consistente en la ejecución.
Con el marcador a su favor, el australiano administró la diferencia con inteligencia y apenas debió afrontar un momento de tensión al servir para cerrar el encuentro. Allí salvó una oportunidad de quiebre con serenidad y terminó de sellar el 6-4 que le dio la victoria.
