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Los tenistas argentinos iniciaron su paso por el ATP Challenger 125 de Salzburgo con resultados agridulces. Fue triunfo de Juan Manuel Cerúndolo, mientras que derrota de Andrea Collarini.
Cerúndolo inicia firme
Juan Manuel Cerúndolo es uno de los grandes proyectos del tenis argentino, al igual que su hermano Francisco, quien ya se convirtió en realidad. Debido a ciertas lesiones, entre ellas la más reciente en el psoas, no pudo asentarse en el Top 100, el cual alcanzó el año pasado. Con su título en el ATP 250 de Córdoba, sus numerosos Challengers y grandes victorias ante jugadores de renombre, demostró que el nivel está y lo único que falta es salud y regularidad. En su debut en el certamen austriaco, se debía enfrentar al francés Maxime Chazal (368º).
El argentino se hizo cargo de su condición de favorito y tomó el partido como tal. Con un quiebre en el primer juego, se hacía de la ventaja rápidamente. Si bien su rival luchó cada pelota, Cerúndolo fue más efectivo en los puntos claves. Luego de levantarse de una rotura, profundizó sus golpes con efecto y complicó a Chazal. Consiguiendo otro quiebre y su servicio, finiquitó el primero por 6-3. En el segundo expuso un nivel más sólido. De hecho, en pocos minutos se adelantó 3-1. No obstante, no todo era color de rosas. Los errores del argentino hicieron que el francés se anime y recupere la diferencia y confianza. Sin embargo, la rebeldía de Chazal no iba a perdurar por mucho. Cerúndolo tiró la jerarquía a la cancha y provocó las equivocaciones de su rival, para vencer por 6-3 y 6-4.
Collarini se ve superado
En los últimos meses, Andrea Collarini expuso una evolución tenística impresionante. Con mucho sacrificio y adaptación, fue encontrando buenos resultados en el circuito mediano. Alcanzando cuatro semifinales, una final y debutando en Masters 1000, el nacido en Nueva York, pero radicado en Argentina, fue escalando en el ranking. Si bien no pudo alcanzar su mejor posicionamiento histórico, él está convencido que el camino es este.
Pese a su buen momento, en la primera instancia debía enfrentar a Sebastián Ofner. El local, hoy dentro de los setenta mejores del mundo, tuvo un Roland Garros de ensueño. Superó con éxito la fase previa y llegó hasta los octavos de final, donde cedió ante Tsitsipas. Luego de ese torneo, Ofner se dio cuenta de lo que tenía para dar y el click mental fue lo que lo convirtió en un jugador a evitar.
Collarini buscó el batacazo, y de hecho, en un momento parecía que podía suceder. No obstante al difícil inició, el austriaco logró revertirlo e imponer su experiencia y poderío físico para contrarrestar los tiros de su rival. Escapando varias bolas de break, Ofner agotó mentalmente a Collarini y fue más que el en todos los aspectos. Lo lastimó en varias ocasiones por el lado de su revés y se percató que esa falencia del argentino era la llave del éxito. El austriaco estampó dos quiebres en el set final y selló una brillante actuación por 6-4 y 6-2.
