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Román Burruchaga sufrió una dolorosa derrota en la primera ronda del Chile Open tras caer en tres sets ante el danés Moller. El argentino había reaccionado con un contundente 6-0 en el segundo parcial, pero no logró sostener el envión en el tramo decisivo. En una batalla intensa, terminó despidiéndose en un duelo que dejó sabor amargo.
Burruchaga se despide en su debut en el Chile Open
Una muy linda oportunidad la que se presentaba para Román Burruchaga, iniciando su camino en este Chile Open, ya insertado como Top 100 hace algunos días y ahora buscando avanzar en este torneo de Santiago, sobre el cierre de la gira sudamericana de polvo de ladrillo. Román tenía que cruzarse con el danés Elmer Moller, un tenista muy sólido desde el fondo de la cancha, que si bien todavía no ha podido meterse entre los mejores cien del mundo, viene creciendo a pasos firmes en el circuito, conquistando cuatro títulos Challenger en clay.
Durísimo primer set
Un comienzo de partido totalmente cambiante, donde Burruchaga lograba ponerse al frente en dos oportunidades, pero en ambos casos no podía confirmarlo con su servicio, dejando todo nivelado en el marcador. Al saque de Moller en el 4-5, el argentino iba a generarse tres set points, sin poder capitalizarlos. Por el contrario, el tenista europeo lograba volver a quebrar en el juego siguiente, para colocarse 6-5 arriba y darse la chance de cerrar la manga con su set. A pesar de ello, Burru volvería a recuperar el break para llevar las cosas al tiebreak. En un desempate también cambiante, Moller se quedaría con este set clave por 7-6(4).
Un inesperado 6-0 para Burru
Tras el dolor por haber dejado escapar ese primer parcial, el argentino consiguió recuperar sensaciones en el segundo y rápidamente se puso break arriba, adelantándose en el marcador con mucha autoridad, aprovechando un cierto bajón de su rival. Tras confirmar un segundo quiebre, la diferencia a favor de Román se afianzaba y finalmente se concretaría un 6-0 a favor de Román.
Ajustada victoria de Moller
El clima se volvía a parecer a ese primer set, donde ninguno de los dos jugadores conseguía ser sólido con su servicio y todo quedaba nivelado, incluso después de que Moller se ponía al frente en dos ocasiones. El 4-4 dictaba el momento de máxima tensión, con posibilidades de que la moneda caiga para cualquiera de los dos lados. La victoria quedaría a manos del danés con un 6-4 decisivo para avanzar en Santiago.
