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Otra gran actuación de Jessica Bouzas en el WTA Pekín para avanzar a la tercera ronda. La española respondió con coraje en los momentos más complicados del partido y venció a la ucraniana Yastremska por 7-5, 6-4.
Bouzas marcha firme en Pekín
Jessica Bouzas (48°) comenzó con el pie derecho en el China Open, venciendo con autoridad a la rumana Jaqueline Cristian para citarse en la segunda ronda, donde se enfrentaba a Dayana Yastremska (31°). La española venía de acumular cuatro derrotas consecutivas y consiguió un triunfo muy importante en su debut en el WTA 1000 asiático, rozando su mejor versión en la cancha. Por su lado, la ucraniana hacía su presentación en el torneo como una de las últimas preclasificadas, salteándose la primera instancia. Este año se midieron por primera vez en Wimbledon, donde la victoria quedó en manos de Bouzas, quien se impuso en tres parciales.
La española trabaja desde el resto y se pone en ventaja
En el comienzo del partido, las tenistas se mostraron sólidas en la línea de base, exhibiendo golpes limpios para establecer las primeras cifras en el score. Mucha confianza por parte de las jugadoras en los compases iniciales, resolviendo con claridad en los juegos de servicio. Recién en el quinto game, Bouzas pudo plantear su juego en la devolución, generando dudas en su rival y consiguiendo la primera ruptura. Acto seguido, la española hizo los deberes en su turno de saque, jugando con soltura para confirmar la ventaja. Sin embargo, Yastremska supo reaccionar en el octavo juego, ejerciendo presión con tiros profundos y rompiendo el servicio de su oponente.
Con la mente fresca, la tenista ucraniana ajustó sus ejecuciones y restableció la paridad en el marcador, redoblando la apuesta de Jessica. De todos modos, Bouzas se plantó en el fondo, contrarrestando los ataques de Yastremska para capitalizar un nuevo quiebre que le permitió ganar el primer asalto por 7-5.
Bouzas sella la victoria en sets corridos
La segunda manga no empezó nada bien para la jugadora española, quien se mostró inestable en su primer juego de servicio, acumulando errores y sufriendo un quiebre. Pese al mal comienzo, Bouzas corrigió su postura y salió a buscar los puntos, siendo agresiva en sus golpes para recuperar el saque. A partir de allí, las protagonistas se afirmaron en la línea de base, remarcando un desarrollo más equilibrado. Yastremska buscaba incomodar con su derecha, pero Bouzas respondía con una gran defensa. En el noveno juego, la española cubrió los espacios y forzó errores en la ucraniana, consiguiendo un quiebre esencial para después liquidar el partido con un 6-4.
