Con autoridad y claridad táctica, Báez se impuso en sets corridos ante Giron en Auckland, volvió a marcar diferencias desde el resto y accedió a la final número 12 de su carrera.
Báez sigue imparable en cancha rápida
Sebastián Báez afrontaba las semifinales del ATP 250 de Auckland en un momento inmejorable. Séptimo preclasificado del torneo, el argentino exhibía su mejor versión sobre pista dura y acumulaba seis victorias consecutivas, todavía invicto en 2026. En cuartos de final había firmado un triunfo de alto impacto ante Ben Shelton, máximo favorito y hasta entonces invencible frente a jugadores argentinos. Del otro lado de la red aparecía Marcos Giron, de sólido arranque de año, semifinalista en Hong Kong y nuevamente entre los cuatro mejores en Auckland tras superar en tres sets a Luciano Darderi.
Ambos llegaban en gran forma, aunque Báez lo hacía con poco descanso por la suspensión de su último compromiso. El historial se encontraba 2-0 a favor del argentino, quien buscaba volver a una final ATP desde aquella derrota en el Chile Open.
El argentino marca el pulso del primer asalto
En las primeras interacciones se pudo ver a un Báez físicamente entero, haciendo correr la pelota desde la línea de base y apretando con la derecha para comandar los puntos. A su vez, Giron buscaba afianzarse en los intercambios, distribuyendo sus golpes de un lado al otro. En el cuarto game, el argentino se hizo fuerte en la devolución, suprimiendo los tiros del estadounidense y capitalizando un quiebre. Sólido y eficaz en su turno de saque, Báez se colocó 4-1 en el marcador.
Giron no lograba acoplarse a la intensidad que proponía el argentino, quien volvió a contragolpear con su derecha para cosechar otra ruptura en el sexto juego. Acto seguido, Báez respondió con firmeza en su turno de servicio, imponiendo condiciones desde el fondo para sellar el primer set con un contundente 6-1.
Báez supera a Giron para acceder a la final
La segunda manga siguió por la misma vía, con un Sebastián Báez aprovechando sus virtudes al resto para producir dos bolas de quiebre, aunque el estadounidense logró escapar de la situación. Después de sostener su servicio con autoridad, el argentino volvió a lucirse en la devolución y concretó un nuevo break tras un extenso peloteo. Sin ceder puntos en su juego de saque, Báez ratificó el quiebre para ubicarse 3-1 en el score.
Giron erraba más de lo que metía y no podía dominar los puntos en los intercambios, producto de la capacidad defensiva del argentino. Sin embargo, en el octavo juego, el estadounidense logró mantener la consistencia desde el fondo, forzando errores en su rival para nivelar las cifras. Más allá de perder el saque, Báez no cedió terreno y repitió la fórmula en el siguiente game, rompiendo el servicio de Giron para después liquidar el partido con otro 6-4.
