3 min de lectura
Andrey Rublev, máximo favorito del cuadro, quedó eliminado en los cuartos del Estoril Open. El moscovita no pudo consolidarse y terminó siendo superado en tres mangas por el francés Luca Van Assche.
| Jugador | Set 1 | Set 2 | Set 3 | Sets |
|---|---|---|---|---|
| A. Rublev | 6 | 3 | 4 | 1 |
| L. Van Assche ✓ | 3 | 6 | 6 | 2 |
Van Assche noquea a Rublev en Estoril
Con el envión del título conseguido en Bastad y un estreno impecable en Estoril, Andrey Rublev afrontaba un nuevo desafío en busca de las semifinales del ATP 250 portugués. El ruso, primer cabeza de serie, necesitó solo 59 minutos para aplastar a Timofey Skatov y prolongar su gran presente sobre arcilla. Del otro lado esperaba Luca Van Assche, una de las revelaciones de la semana. El francés, campeón de tres Challengers en 2026, dejó en el camino a Frederico Ferreira Silva y Pablo Carreño para meterse entre los ocho mejores. Era el segundo duelo entre ambos, con ventaja para Rublev tras su victoria en Washington 2024.
El ruso exprime su potencia y golpea primero
Rublev salió decidido a marcar el ritmo desde el primer punto. El moscovita buscó imponer el peso de su derecha y dominar los intercambios, aunque la falta de precisión le impidió capitalizar varias oportunidades de quiebre en el arranque. Van Assche respondió con personalidad, se animó a presionar desde la devolución y llegó a inquietar el servicio del ruso, pero el máximo favorito resolvió el momento con sus habituales aceleraciones. Después de insistir una y otra vez, Rublev encontró el premio en el sexto game: volvió a adueñarse de los peloteos y consiguió el quiebre que empezó a inclinar el set.
Aun así, el francés no bajó los brazos y obligó al ex número cinco del mundo a jugar cada punto con máxima intensidad antes de confirmar la ventaja. Ya con el control del marcador, Rublev mantuvo la calma y selló el parcial por 6-3 con un servicio ganador.
Van Assche muestra sus credenciales e iguala la contienda
El segundo asalto nació bajo el signo de la paridad. Ambos protegían sus turnos de saque con autoridad, aunque cada intercambio empezaba a revelar una realidad inesperada: Van Assche tenía argumentos suficientes para discutirle el dominio a Rublev. El francés confirmó esa sensación en el cuarto juego. Se afirmó en la devolución, absorbió la potencia del moscovita y lo empujó a una serie de errores que desembocaron en el primer quiebre de la tarde. Lejos de intimidarse por el escenario o el rival, el galo sostuvo la compostura con una madurez impropia de su edad y consolidó la ventaja para tomar distancia en el marcador.
Su revés a dos manos encontraba grietas donde antes parecía haber muros, mientras Rublev perdía la facultad de gobernar los intercambios. Sin fisuras en sus turnos de saque, Van Assche blindó la diferencia y se adjudicó la segunda manga por 6-3.
El francés tacha a un Rublev irreconocible
El capítulo final terminó de desnudar una realidad que comenzaba a instalarse desde el segundo set: Rublev había perdido el control del partido. Cada intento por recuperar la iniciativa chocaba contra un Van Assche sereno, lúcido y cada vez más convencido de sus posibilidades. El quiebre llegó en el tercer juego, cuando un error insólito del ruso en la red abrió una puerta que el francés cruzó sin mirar atrás. La confirmó enseguida con un servicio sólido y dejó el marcador 3-1. Desde entonces, el encuentro empezó a jugarse también en el plano emocional. Rublev buscaba respuestas con la misma desesperación con la que golpeaba la pelota. Sonreía, sí, pero aquella mueca escondía más impotencia que tranquilidad.
Mientras el favorito se desdibujaba, Van Assche caminaba con paso firme hacia la victoria. El francés redujo el margen de riesgo, administró la ventaja con inteligencia y dejó que el reloj corriera a su favor hasta sellar un 6-4 que lo instaló, con absoluta justicia, entre los cuatro mejores del torneo.
