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El argentino cayó en sets corridos (3-6, 4-6, 2-6) ante el francés Arthur Rinderknech por la primera ronda del US Open 2023. Al perder los puntos de la edición pasada, bajará como mínimo hasta el puesto 125º del ranking.
Diego Schwartzman fue sin lugar a dudas el mejor sudamericano de los últimos años. Sin embargo, quizá por la edad u otros factores, recayó en un pozo de derrotas y actuaciones irregulares, que le mostraron la salida del lote de los cien mejores. Al no sentirse pleno físicamente, se vio superado por sus colegas y debió dar un paso corto por el circuito mediano. En su regreso, si bien no consiguió rápidos resultados, mostró una notable mejoría en su juego. Atravesó la fase previa de Montreal, donde más tarde cedió ante Tommy Paul, y se despidió de Cincinnati en la ronda final de dicha instancia. En su estreno en Nueva York, donde supo ser cuartofinalista, debía medirse a Arthur Rinderknech. El head to head marca un solo duelo entre ambos y fue en Tel-Aviv, con una agónica victoria del francés en tres parciales.
El de Gassin se lo lleva con lo justo y necesario
El encuentro comenzó de manera pasiva, con ambos de a poco sintiendo el golpeo de la bola y agarrando ritmo. No obstante, desde un principio era notable la facilidad para servir de Rinderknech, mientras la dificultad de Schwartzman a la hora de hacerlo. En cuanto fueron pasando los minutos, el francés se fue animando y encontrando sus puntos más fuertes. Consecuentemente, también lo hizo con la primera ventaja. En el cuarto game, presionó, forzó los errores de su rival y se adelantó por 3-1. A partir de allí, se enfocó en sostener su saque y no le presentó oportunidades al argentino, que padecía los aces y tiros ganadores de él. Cuando debió cerrarlo, solo perdió un punto y lo hizo de gran manera por 6-3.
Rinderknech avanza en tres
En el inicio del segundo, Schwartzman cambió el chip y el transcurso fue más parejo, aunque en el anterior tampoco hubo una diferencia abismal. Ambos se adueñaron de sus turnos con claridad y todo indicaba que se definía por muy poco. Justamente, en el juego más crucial, el argentino mostró falencias desde el fondo y Rinderknecht no perdonó. Firmó el break y luego lo confirmó, para ponerse dos mangas a cero (6-3, 6-4). Rinderknech aprovechó la baja intensidad de su contrincante en el tercero y se encargó de desplegar lo mejor de sí. Mostró margen, pocos errores, aciertos, aces y un tenis que fluía estupendamente. Conquistó la rotura inicial en el segundo juego y la otra en el séptimo, que le brindaba la chance de finiquitarlo. Lo hizo sin atenuantes y se metió en la siguiente instancia por un sólido 6-3, 6-4 y 6-2.
