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Aryna Sabalenka regresa al tour luego de su derrota en las semifinales de Wimbledon. Ya lista para volver a la competencia en Cincinnati, habló con la prensa sobre los días de receso que tuvo.
Sabalenka se mostró lista para regresar a la competencia en Cincinnati
Después de coronarse campeona en Madrid, Aryna Sabalenka tuvo una seguidilla que aún prosigue de frustraciones en las etapas finales de todos los torneos que disputó. De esa rápida mirada por su recorrido se desprende una primera conclusión. Mejor que no estar es estar y por ello es valorable el hecho de que siempre que alguien mire la zona decisiva de alguna competición, esté el nombre de la bielorrusa.
Sin embargo, para la número 1 del mundo es doloroso estar cerca y no poder concretar los logros que desea. Esa sensación tomó mayor fuerza en los Grand Slams, primero con su caída en la final de Roland Garros ante Coco Gauff y luego en Wimbledon, al despedirse en la semi con Amanda Anisimova. Tanto impactaron estos golpes, que desde su estadía en el All England aún no volvió a jugar.
Después de un merecido descanso con desconexión incluida, tiempo de relajación que es necesario incluso para los deportistas de alto rendimiento, la de Minsk está lista para el regreso. Este sábado, su tenis volverá a desplegarse en las pistas de cemento del Cincinnati Open cuando enfrente por la segunda ronda a Marketa Vondrousova, que viene de vencerla recientemente en Berlín.
Preparada para asumir un nuevo desafío en el cemento estadounidense, Aryna habló con la prensa dando detalles del tiempo de descanso que tuvo y también rememorando las sensaciones a raíz de su derrota en el Major británico, esperando poder dejar eso último atrás en Ohio.
Sobre sus vacaciones en Miami
“Ni siquiera fui al gimnasio, debo decir. Hice una sola sesión de entrenamiento, de 30 minutos, de caminata inclinada, en bikini y chanclas, solo para que vean lo profesional que fui”, publicó ESPN.
“Pero lo hice, por si acaso, porque la comida estaba buenísima. Solo quería asegurarme de tener algo de espacio. Pero no fue mucho, la verdad. Fue como una semana, siete u ocho días, pero fueron días increíbles. Me sentí muy bien y ahora estoy fresca y lista”.
El recuerdo de su amarga despedida de Wimbledon
“Perder es horrible. Siempre sientes que quieres morir, que ya no quieres existir, que este es el final de tu vida. Cada vez que compites en ese torneo y estás llegando a la fase final, crees que te estás acercando a tu sueño. Entonces pierdes el partido y piensas: ‘Este es el final'”.
