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Casper Ruud frena el buen andar de Nuno Borges y se cita en las semifinales del último Masters de la temporada. El noruego se medirá con Carlos Alcaraz por un lugar en la definición.
| Jugador | Set 1 | Set 2 | Sets |
|---|---|---|---|
| C. Ruud ✓ | 7 | 6 | 2 |
| N. Borges | 6 | 4 | 0 |
La marcha perfecta de Ruud no encuentra obstáculos en París
El cuadro de semifinalistas del ATP 1000 de París todavía tenía un lugar reservado, al que aspiraban Casper Ruud (23°) y Nuno Borges (49°). El noruego, que supo ocupar el segundo escalón del ranking mundial y disputó tres finales de Grand Slam, alcanzó por segunda vez los cuartos de final en la capital francesa tras construir un recorrido sin fisuras: venció a Juan Manuel Cerúndolo, Rafael Jódar y Jan-Lennard Struff sin ceder sets. Borges llegaba desde un camino diferente. Ingresó como lucky loser, pero aprovechó su oportunidad con autoridad y encadenó tres triunfos ante Moise Kouame, Karen Khachanov e Ignacio Buse, sin entregar su servicio. El historial entre ambos sumaba cuatro antecedentes, repartidos en partes iguales.
El escandinavo se impone en un ajustado primer set
La apertura encontró a ambos protagonistas en plena sintonía con sus servicios. Ruud y Borges impusieron sus recursos, protegieron sus turnos de saque y evitaron que el rival encontrara espacios para atacar. En el quinto juego, el portugués consiguió alterar por un momento la tranquilidad del noruego, obligándolo a disputar puntos de mayor exigencia. Casper, no obstante, resolvió con autoridad. Del otro lado, Borges encontraba en su revés a dos manos una herramienta para marcar diferencias y sostenía el pulso sin fisuras.
El equilibrio se prolongó durante toda la manga, sin que ninguno pudiera traducir su buen rendimiento en una oportunidad concreta de quiebre. El tiebreak terminó por decidirlo todo: Ruud se mostró más sólido en los intercambios de fondo y se adjudicó el set por 7-5.
Ruud hace valer su jerarquía para tachar al portugués
La segunda manga prolongó el equilibrio que había marcado el primer parcial. Ambos encontraron seguridad en sus turnos de servicio, aunque Borges parecía tener herramientas para discutirle el control a Ruud. El problema aparecía al momento de restar: el portugués no lograba capitalizar sus virtudes y el noruego, pese a tampoco imponer condiciones desde la devolución, encontraba en su saque un respaldo suficiente. El sexto juego ofreció el primer quiebre potencial del set, con Borges generando sus oportunidades, pero Casper respondió con la experiencia de quien sabe atravesar esos momentos.
Superado el apuro, el escandinavo ganó terreno desde el resto, fue reduciendo los espacios de su adversario y finalmente consiguió la ruptura. La confirmó con un servicio firme para establecer el 5-3 y, sin perder la compostura, condujo el partido hacia un cierre favorable por 6-4.
