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Holger Rune parece haber encontrado un buen nivel de tenis en el ATP de Basilea y ya se encuentra entre los ocho mejores del certamen. El tenista danés se mantuvo firme ante el suizo Stricker, derrotándolo con parciales de 6-3, 7-6 en los octavos de final. El experimentado Goffin será su siguiente obstáculo.
Holger Rune accede a los cuartos de final en Basilea
Desde su participación en Tokio, donde alcanzó las semifinales, Holger Rune (14°) ha mostrado un buen nivel de tenis, venciendo a rivales de mucha jerarquía. El danés ha tenido una temporada de muchos altibajos, sin poder encontrar un balance positivo en su juego, sufriendo derrotas que no estaban en los papeles. A pesar de no haber levantado ningún título en lo que va del año, Rune demostró ser un escollo difícil de roer para cualquier jugador del circuito. Después de caer en la tercera fase de Shanghai, Holger arrancó su aventura en el ATP 500 de Basilea, derrotando a Jarry en primera ronda. En los octavos de final lo esperaba uno de su generación, el suizo Dominic Stricker (258°).
Holger se desenvuelve con versatilidad
Los jugadores mostraron dos posturas muy distintas en el comienzo, Rune no estaba del todo preciso, sus impactos no eran buenos, mientras que Stricker arrancó muy sólido al servicio, tomando la lanza con confianza. A pesar de las inquietudes, el danés utilizó bien el saque para mantenerse estable en el score. En el cuarto juego, el suizo regaló mucho terreno, permitiendo que Rune tome la iniciativa desde el fondo para concretar un quiebre. Stricker insistió con ejecuciones profundas, tratando de presionar a su rival, pero el danés resolvió con mucha madurez. El desarrollo del partido no tuvo modificaciones, Rune afianzó sus condiciones con tiros rápidos y se quedó con el primer parcial luego de un confortable 6-3.
Rune afina los tiros en el desempate
La segunda manga arrancó con los dos jugadores muy firmes en el saque, marcando los primeros números sin perder un solo punto. El tercer game presentó un panorama complejo para el suizo, pero el propio tenista supo manejar la situación con un gran saque. El danés expuso un tenis muy contundente desde su área, subiendo a la red continuamente, evitando que su adversario genere chances de quiebre. Mientras tanto, Stricker sacaba lo mejor que poseía para permanecer estable en el marcador. El suizo proponía diferentes variantes, intentando desestabilizar al danés, quien siempre encontraba una respuesta. Posteriormente, en el sexto game, Stricker generó múltiples ocasiones desde la devolución y mantuvo el enfoque hasta romper el servicio de Rune.
Una vez concretado el quiebre que buscaba, Dominic sacó provecho de su saque, encontró ángulos abiertos y se colocó 5-2 en las cifras. De todos modos, Rune no redujo la intensidad de sus golpes, descontó en su turno de servicio y desplegó una serie de grandes devoluciones para evitar que el suizo cierre el set, concretando una ruptura con un fantástico revés cruzado. Con los dígitos equilibrados, los tenistas se adentraron en el tiebreak, donde el danés fue sumamente efectivo desde el fondo, pasando a su rival en velocidad, y consiguió el boleto a los cuartos de final.
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