2 min de lectura
El chileno Nicolás Jarry no supo manejar las situaciones en el tiebreak del segundo set y terminó cayendo ante el danés Holger Rune en el ATP de Basilea. Por su parte, Rune avanzó a los octavos de final, donde se medirá con el local Stricker.
Jarry no encuentra el balance en Basilea
El chileno Nicolás Jarry (34°), finalista en Buenos Aires y Roma, está pasando por un mal momento tenístico, principalmente por la cantidad de derrotas en la segunda mitad de la temporada. Después de alcanzar su mejor posición en el ranking (16°), el jugador sudamericano fue perdiendo mucho terreno, cayendo en muchas primeras rondas de grandes torneos. Tal ha sido la racha negativa de Jarry que no mete dos triunfos seguidos desde su brillante actuación en el Masters de Roma, donde alcanzó la final. En esta oportunidad, el chileno hacía su debut en el ATP 500 de Basilea enfrentándose a Holger Rune (14°), cuarto sembrado, quien había llegado a los octavos de final en Shanghai.
Rune encuentra una ruptura temprana
El comienzo del partido no fue nada bueno para el tenista chileno, quien acumuló múltiples errores, cediendo el servicio rápidamente. El danés se mostró más fino desde el fondo, aunque no tan agresivo, y se colocó 2-0 en el marcador. Luego, Jarry afinó los tiros para reducir la diferencia, marcando su presencia en el duelo, pero necesitaba mejorar desde el retorno. Mientras el chileno se acomodaba con su servicio, evitando entregar puntos, Rune mantenía una precisión formidable para consolidar la ventaja. La versatilidad del danés era un factor importante en el desarrollo que le permitía cubrir los espacios para luego atacar. Rune desplegó su mejor tenis para dirigir los números y ganar el primer set con un cómodo 6-4.
El danés se planta en el desempate y gana el partido
La segunda manga presentó un inicio más equilibrado entre los protagonistas, donde ambos hicieron un perfecto trabajo para colocar las primeras fichas en el tanteador. En el tercer juego, el chileno tuvo que lidiar con algunos altibajos, pero terminó resolviendo muy bien con el saque. Por su lado, Rune no estaba dispuesto a dialogar en su turno de servicio y manejaba las riendas con mucha madurez. Mientras tanto, Jarry se exigía continuamente para prevalecer arriba en las cifras, oponiéndose a las exigencias del danés. Los tenistas mantuvieron una postura fuerte, defendiendo sus posiciones y llevando el parcial por el camino más largo.
Sin oposiciones en los turnos de servicio, los protagonistas llevaron la definición a un desempate, dejando a Rune cerca de la victoria y dándole chances de supervivencia a Jarry. En el tiebreak, el jugador danés calibró las ejecuciones, distribuyendo la pelota con tiros rasantes y se apropió del triunfo en sets consecutivos.
