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Julia Riera se lleva una victoria importante sobre la francesa Kristina Mladenovic en sets corridos (6-3, 6-0) en su duelo por la primera ronda del WTA 250 de Rabat. La argentina enfrentará a la egipcia Mayar Sherif en su siguiente desafío.
Momento más que especial para la carrera de la joven Julia Riera, haciendo su debut absoluto en el circuito WTA. La argentina se viene destacando en las últimas semanas a nivel ITF, pero sus mejores resultados, dos títulos seguidos en Guayaquil, llegaron una vez que la lista de entradas para Roland Garros había cerrado, por lo que no pudo jugar la fase previa en París, pero ahora se le presentaba la chance de disputar este abierto torneo en Marruecos. Su rival de hoy, la experimentada Kristina Mladenovic, muy lejos de su mejor versión e intentando sumar victorias que le permitan escalar posiciones en el ranking.
Riera logra una victoria especial
Un flojísimo inicio para Mladenovic, que cometía tres doble faltas en el primer juego, para ya cederle la ventaja a la argentina. Para Riera ese comienzo fue ideal, sacándose la tensión lógica por su estreno en el circuito, pero aún así, algunos errores seguidos desencadenaron que la francesa recupere la rotura inmediatamente. De manera increíble, Kiki volvió a cometer otras tres doble faltas en su siguiente turno de saque, y Riera se fue al primer descanso tomando la delantera.
Julia fue ganando confianza en su juego, mostrando su solidez habitual, y poniendo en aprietos a su rival siempre que la forzaba a no pegar bien plantada. Una segunda rotura le daba la ventaja de 5-2 en el marcador, aunque Mladenovic la recuperaría rápido. Riera se iba a llevar el primer parcial por 6-3, con una doble falta de la francesa en el set point, casi como una síntesis del desarrollo del partido hasta ahí.
Cara cubierta por la toalla y pura frustración para Kiki, empezando a padecer el partido, sin poder hacerle frente a la precisión de la argentina, que estaba cada vez más cómoda en la cancha. Para Mladenovic era casi imposible mantenerse competitiva con ese nivel de doble faltas y errores no forzados, ante una Julia que no le perdonaba ni una. La argentina conseguiría otros dos quiebes consecutivos para ponerse con un 4-0 en lo numérico. La francesa ya se apagaba totalmente, y ni la estrastegia del saque y la volea le funcionaba. Finalmente, la argentina selló su gran alegría con un rosco definitorio.
