Stefanos Tsitsipas encara la temporada 2026 con un rotundo cambio de raqueta luego de una floja temporada que lo vio caer en el ranking. El griego apuesta por una herramienta distinta para recuperar sensaciones y volver al top ten.
Tsitsipas busca resurgir en 2026
Después de un 2025 para el olvido, en el que cayó hasta el puesto 34 del ranking ATP, su peor año desde hace casi una década, Stefanos Tsitsipas decidió abandonar a Wilson, su marca de raquetas de siempre, y dar inicio a una nueva etapa con una Babolat Pure Aero 98. La decisión no es solo estética ni pasajera, tras probar distintos modelos en su centro de entrenamientos de Atenas y recordar la victoria conseguida con esa raqueta en Dubái a principios del año pasado, el griego apuesta por un arma que, en su visión, puede devolverle potencia, frescura y confianza en su juego para volver al selecto grupo de los mejores del mundo.
Tras ese título en Medio Oriente, el griego volvió a su antigua raqueta y encadenó una racha de resultados decepcionantes, sin títulos ni actuaciones destacadas en los principales torneos del circuito. Ahora, buscando recobrar esa magia del pasado, decidió hacer definitivo el cambio de material. La Pure Aero 98 es conocida por su capacidad para generar potencia y efectos, cualidades que Tsitsipas considera claves para adaptarse al ritmo acelerado del tenis moderno y compensar algunas de las debilidades que lo afectaron en la última temporada.
Cabe recordar que el jugador heleno no pudo pasar de la segunda ronda en ninguno de los Grand Slam que se disputan en el año y su mejor desempeño en Masters 1000 fue en Montecarlo, torneo que ganó en tres oportunidades, donde llegó hasta los cuartos de final.
Con la United Cup y el Abierto de Australia como primeros objetivos del año, el griego busca que este cambio de raqueta no sea solo un gesto simbólico, sino el punto de partida para recuperar la consistencia, ilusión y sensaciones que lo llevaron a ser top 3 mundial.
