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Camilo Ugo Carabelli desafió la jerarquía de Cameron Norrie con una actuación cargada de carácter, aunque el británico terminó imponiendo su oficio en un duelo de máxima paridad que se resolvió por pequeños detalles en Montreal.
| Jugador | Set 1 | Set 2 | Sets |
|---|---|---|---|
| C. Ugo Carabelli | 6 | 4 | 0 |
| C. Norrie ✓ | 7 | 6 | 2 |
Ugo Carabelli no pasa de la presentación en Canadá
Por segundo año consecutivo, Camilo Ugo Carabelli (75°) decía presente en el cuadro principal del National Bank Open. El argentino, quien supo alcanzar el puesto 43 del ranking, hacía su estreno en la gira norteamericana de 2026, enfrentándose a Cameron Norrie (39°) en la primera ronda del Masters de Montreal. Antes de emprender viaje hacia Canadá, el sudamericano participó en el Estoril Open de Portugal, que se juega sobre tierra batida, y quedó eliminado en su debut. El británico, por su parte, venía de alcanzar las semifinales en el Abierto de Los Cabos. No existían antecedentes ente Ugo Carabelli y Norrie.
Norrie sobrevive a un exigente primer asalto
La resistencia de Ugo Carabelli marcó el pulso de los primeros juegos. El argentino neutralizó las ofensivas de Norrie con una solvencia admirable y convirtió la paciencia en un arma para capturar una ruptura tempranera. No obstante, esa renta se evaporó rápidamente debido a las vacilaciones con el servicio. Lejos de resignar protagonismo, Camilo volvió a erosionar la estructura del británico y recuperó la ventaja, aunque una vez más Norrie respondió con autoridad para recomponer el equilibrio. Sin nuevas concesiones de ninguno de los dos, el parcial desembocó en un desempate cargado de dramatismo, donde el británico administró con mayor criterio los puntos decisivos para adjudicarse la primera manga.
El británico le muestra la salida a Ugo Carabelli
El segundo parcial heredó la intensidad con la que había concluido el primero. Ninguno concedía espacios; cada turno de saque parecía una declaración de autoridad. Ugo Carabelli insistía con un tenis valiente y paciente, mientras Norrie respondía con una precisión casi quirúrgica, variando trayectorias y velocidades para desactivar las iniciativas del argentino. El equilibrio se sostuvo hasta el noveno juego, cuando el británico encontró la primera fisura. Bastó una oportunidad. Norrie castigó con la contundencia de los jugadores experimentados y, sin titubeos, cerró el partido con un impecable turno de servicio que convirtió en un 6-4.
