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El mejor Mariano Navone derriba al coloso Novak Djokovic en una noche para la eternidad. El argentino aprovechó el desgaste del serbio y sacó boleto a la segunda ronda del US Open.
| Jugador | Set 1 | Set 2 | Set 3 | Set 4 | Set 5 | Sets |
|---|---|---|---|---|---|---|
| M. Navone ✓ | 7 | 5 | 4 | 6 | 6 | 3 |
| N. Djokovic | 6 | 7 | 6 | 2 | 1 | 2 |
Hazaña monumental en Flushing Meadows
El gigantesco Arthur Ashe recibía una vez más a Novak Djokovic (5°),uno de los mejores de la historia. El serbio, cuatro veces campeón del US Open, disputaba una nueva edición con 39 años. Después de alcanzar la final en Melbourne y las semifinales en Londres, Nole pretendía ofrecer otra buena función en Nueva York. En primera ronda le tocaba enfrentar al argentino Mariano Navone (44°), que había conseguido victorias importantes en esta gira norteamericana. Se trataba del primer choque entre los protagonistas, en un partido que tenía como favorito al serbio por ranking y experiencia a nivel Grand Slam.
El argentino sorprende a un Djokovic limitado
Djokovic entró al partido decidido a imponer su jerarquía sobre el cemento. Firme con el servicio y agresivo desde la devolución, el serbio tomó rápidamente una ventaja de 2-0 ante un Navone que no lograba afirmarse en los intercambios de fondo y acumulaba errores. El argentino recién pudo soltarse en el cuarto juego, cuando encontró mayor precisión para estrenar su casillero. A partir de allí, Mariano comenzó a crecer. Se plantó en la devolución, consiguió contener los golpes de Djokovic y generó sus primeras oportunidades de quiebre, aunque no pudo concretarlas.
La insistencia, sin embargo, terminó dando frutos: Navone descifró el juego del serbio, lo llevó al error y consiguió equilibrar las acciones. Mientras tanto, Djokovic empezó a evidenciar problemas físicos. El ex número uno resistió hasta el desempate, donde Navone impuso su fortaleza desde el fondo para llevarse el set tras 73 minutos.
La eficacia de Nole rinde frutos en el segundo capítulo
El segundo capítulo comenzó sin fisuras. Djokovic y Navone protegieron sus servicios con solvencia y avanzaron durante los primeros juegos sin conceder terreno. Pero en el tercero, el serbio empezó a golpear la puerta. Abrió la cancha desde la devolución, buscó los ángulos y construyó sus primeras oportunidades de break. Navone se negó a abrirla. Cada vez que Djokovic encontraba un golpe capaz de romper el intercambio, el argentino aparecía con una respuesta para apagarlo.
La resistencia se extendió durante diez juegos, mientras Nole seguía acumulando presión sin perder la paciencia. Hasta que llegó el undécimo. Djokovic dejó en cero a Navone y consiguió finalmente la ruptura que había perseguido durante todo el set. El serbio ganó doce de los últimos trece puntos y se quedó con la manga por 7-5.
El serbio despliega su jerarquía para tomar ventaja
El tercer set comenzó como una prolongación de la batalla anterior. Todo seguía igualado y ninguno parecía dispuesto a modificar su estrategia. Djokovic sabía que cada juego podía pesar sobre un físico ya exigido, por lo que eligió apoyarse en aquello que tantas veces lo había salvado: su jerarquía. En el quinto juego tuvo la primera oportunidad de romper el equilibrio, después de varios errores de Navone, pero no consiguió asestar el golpe definitivo. La tensión se mantuvo hasta el noveno.
Entonces, Djokovic encontró el momento. Se hizo fuerte al resto, resistió los intercambios de fondo y, con una determinación intacta, consiguió el quiebre que podía decidir la historia. Navone respondió cuando el serbio sacaba para el partido, pero Djokovic volvió a echar mano de su experiencia para adueñarse del set por 6-4.
Mariano empuja la definición al quinto asalto
Djokovic había construido su ventaja desde la resistencia y la jerarquía, pero el cuarto parcial comenzó a exponer el costo de ese esfuerzo. El serbio encontró nuevamente una notable precisión para desbordar a Navone y tomar una ventaja temprana, aunque el argentino respondió con carácter. Firme desde el fondo, Mariano consiguió recuperar el quiebre y comenzó a inclinar progresivamente el desarrollo a su favor. La pérdida del servicio representó un punto de inflexión para Djokovic, cuyo desgaste empezaba a hacerse evidente.
Navone aprovechó cada señal de debilidad, volvió a llevarlo al error y consiguió una nueva ruptura para establecer el 4-2. El argentino sostuvo la presión en el siguiente juego, encadenó cuatro puntos consecutivos y neutralizó dos bolas de break para quedar 5-2. Djokovic ya no encontró reservas suficientes y Navone terminó adjudicándose el cuarto parcial por 6-2.
El colosal Djokovic sucumbe a manos de Navone
Las complicaciones de Djokovic se trasladaron al quinto set. El tanque estaba vacío y las piernas ya no encontraban respuestas. Navone lo sabía y golpeó temprano, consiguiendo un quiebre que parecía marcar el destino del partido. El argentino corría cada pelota, cerraba todos los caminos y negaba cualquier posibilidad de reacción al serbio, hasta escaparse 3-0. Del otro lado, Djokovic ya no tenía físico: solo quedaban voluntad, orgullo y una resistencia que parecía no conocer límites.
El retiro nunca apareció entre sus opciones. Cualquier otro jugador quizás habría abandonado mucho antes, pero Djokovic no es cualquier jugador. Es una leyenda viva del deporte. Sin piernas, sin energía y prácticamente sin respuestas, Nole resistió hasta donde pudo. Navone aprovechó el momento y firmó la victoria más importante de su carrera: 7-6, 5-7, 4-6, 6-2 y 6-1.
