Crónicas

Monfils sigue soñando en Toronto

Monfils sigue soñando en Toronto
Monfils golpeando un revés. | Foto: Peter Power/Tennis Canada

El francés se impuso en dos mangas (6-4, 6-4) sobre el australiano Aleksandar Vukic y avanzó a los cuartos de final del ATP Masters 1000 de Toronto. Mañana, irá ante Murray o Sinner.

Gael Monfils es, sin dudarlo, uno de los tenistas más atractivos que tiene la rama masculina. De aquellos que hacen valer el precio de una entrada. Con su carisma y locuras dentro de la pista, se ganó el corazón de los fanáticos y se convirtió en uno de los más queridos del circuito. Sin embargo, en los últimos años, las lesiones lo privaron de poder disfrutar el final de su carrera. En ese transcurso, tuvo el nacimiento de su hija, que le dió el empujón definitivo para regresar con más fuerza. En su segundo torneo de la gira norteamericana sobre cemento, sorprendió a Eubanks y Tsitsipas. Por la tercera ronda en Canadá, debía enfrentarse con Aleksandar Vukic, quien ingresó en condición de perdedor afortunado.

Monfils da otro paso

En los primeros juegos ambos intentaron sostener sus servicios y no presionar tanto en el ajeno, probablemente en busca de un poco de ritmo y golpeo de bola. Sin embargo, en el noveno, Monfils apuró a Vukic y lo metió en problemas. Forzó los errores y encontró tres break points, los cuales no logró concretar debido a un gran mérito del australiano, que hasta salvó uno golpeando desde el suelo. Cuando parecía que salía a flote, el ex No.6 volvió a generar una oportunidad y conquistó el primer quiebre, para ponerse 4-3. Sin bajar considerablemente la intensidad, recuperó un poco de aire y se enfocó en sus turnos. Se adueñó de los dos que le restaban para llevárselo y lo hizo por 6-4, en 39 minutos.

Monfils aprovechó el descanso y se renovó del desgaste, que a veces le juega una mala pasada. A mediado de que transcurrieron los minutos, el francés fue acrecentando su nivel y opacando a su rival, que no le encontraba la vuelta. En un game para el olvido, donde Vukic cometió tres fallos en fila, Monfils halló la segunda rotura del encuentro. Con ese margen, y como tiene acostumbrados, sacó lo mejor de su tenis. Tiros casi imposibles, rallies extensos y mucho show. Luchó cada pelota, y siempre con una sonrisa de oreja a oreja. En el onceavo juego, mostró frialdad para escapar de dos bolas de quiebre y clasificar por doble 6-4, tras 1h20m.

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