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Prometedor estreno de Daniel Mérida en la capital francesa. El joven español se adaptó rápido a las condiciones de la pista y superó con autoridad a Sebastián Báez para meterse en la segunda ronda.
| Jugador | Set 1 | Set 2 | Sets |
|---|---|---|---|
| D. Mérida ✓ | 6 | 6 | 2 |
| S. Báez | 4 | 2 | 0 |
Un Mérida implacable se abre camino en la Ciudad de la Luz
Daniel Mérida (42°) y Sebastián Báez (52°) se cruzaban en la primera ronda del Rolex Paris Masters 2026. El español ha tenido un desempeño discreto desde su primera gran conquista en Umag, llegando a cuartos en Montreal y alcanzando la tercera ronda tanto en Cincinnati como en el US Open. Posteriormente, Mérida quedó eliminado a la primera de cambio en Shanghái y Viena.
Del otro lado aparecía el argentino Báez, que venía de caer en la qualy ante Tomas Machac, pero terminó entrando por la baja de Alexander Blockx. El sudamericano, por su parte, consiguió un puñado de victorias en la segunda mitad de la temporada y venía de perder en la clasificación de Basilea. Se trataba del primer duelo entre los protagonistas.
El madrileño responde a las demandas de Báez
El comienzo parecía inclinarse del lado de Báez. El argentino encontró respuestas inmediatas con el servicio y le marcó a Mérida que cada turno de saque tendría su cuota de exigencia. Al español le costó entrar en ritmo, aunque supo atravesar esos primeros pasajes sin entregar terreno. Poco a poco, el madrileño fue encontrando la medida de los intercambios y trasladó esa mejoría a la devolución. En el séptimo juego consiguió quebrar el equilibrio: se afirmó desde el fondo, prolongó los puntos y llevó a Báez a una zona de incomodidad que terminó por traducirse en errores.
Con la ventaja en sus manos, Mérida no dejó escapar el impulso y se adelantó 5-3. El cierre tuvo una tensión inesperada. Cuatro veces debió defender su servicio ante una posible ruptura, pero respondió en cada ocasión y encontró la forma de sellar el parcial por 6-4.
Mérida pone una marcha más y liquida el encuentro
El segundo set apenas modificó el paisaje que había dejado el primero. Mérida conservó la claridad de ideas, mientras Báez seguía sin encontrar la manera de alterar el desarrollo. El español se quedó con el primer juego y volvió a lastimar desde la devolución para tomar una ventaja temprana. Aunque el argentino consiguió salvar dos nuevas oportunidades de quiebre y evitar una distancia mayor, el partido se jugaba cada vez más bajo las condiciones del madrileño. Mérida había ganado confianza, profundidad y precisión; Báez, en cambio, perdía terreno a medida que avanzaban los juegos.
La última ruptura llegó como consecuencia natural de esa tendencia: el español volvió a presionar y resolvió con delicadeza en la red para dejar el marcador todavía más inclinado a su favor. Con un categórico 6-2, Mérida puso fin al encuentro y rubricó una victoria construida de menor a mayor.
