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Marina Benito compartió sus impresiones durante el ITF del Club de Tenis Chamartín. La jugadora analizó el valor de competir en casa con una plaza directa en el cuadro final, la madurez con la que afronta su carrera actual y los grandes sueños que mantiene intactos desde su infancia.
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El sueño que lleva persiguiendo toda una vida la tenista Marina Benito
Albergar una cita internacional en su propio club representa para Marina Benito una recompensa al esfuerzo diario. Con el paso de los años, ha transformado su enfoque competitivo, priorizando el agradecimiento hacia su entorno y la constancia como motores para alcanzar la élite del tenis mundial.
Recompensa en casa y el papel del tenis
“Poder disputar un torneo ITF directamente en el cuadro final de mi club lo veo como una recompensa a todo el trabajo realizado para que lleguen estas oportunidades. Es un placer jugar en casa, con tu familia y amigos delante. A día de hoy, el tenis ocupa prácticamente todo en mi vida; son muchas horas trabajando para que los resultados lleguen”.
Ventajas locales y evolución personal
“Tener un torneo en el propio club es una oportunidad muy buena para las jugadoras y socias, porque no tienes que desplazarte y estás más acostumbrada al tipo de pista y a las condiciones; todo es positivo. Con los años, mi forma de disfrutar ha cambiado en la perspectiva: eres más consciente de lo que te pasa, de la suerte que tienes viajando y valoras más todo lo que tu familia hace por ti, algo que antes dabas por hecho”.
Consejos y metas de futuro
“A la Marina Benito que empezaba muy joven le diría que disfrute del camino. Es largo y hay jugadoras que llegan antes que otras, pero tienes que seguir a tu ritmo, lucharlo hasta el final y, cuando lo dejes, poder decir que lo has dado todo. Mi meta antes de colgar la raqueta es estar entre las 100 primeras; sueño con eso desde niña. Espero que el físico y las lesiones me respeten para que ocurra”.
