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La sorpresiva ruptura entre Carlos Alcaraz y Juan Carlos Ferrero, tras siete años de éxito conjunto, sacude al tenis mundial. Guy Forget reflexiona sobre el impacto de esta decisión en el juego del número uno y cuestiona si esta separación, en medio de rumores y tensiones, beneficiará al español.
Ferrero rompe el silencio tras la salida del equipo de Alcaraz
Forget se pronuncia sobre la separación de Alcaraz y Ferrero
La inesperada separación entre Carlos Alcaraz y su histórico entrenador Juan Carlos Ferrero ha generado un enorme revuelo en el circuito y fuera de él. Tras una de las etapas más brillantes de su carrera, con seis Grand Slams y un dominio sostenido en el circuito, la decisión de terminar la colaboración con Ferrero, con quien compartió desde la adolescencia gran parte de su formación y éxitos, abre numerosas interrogantes. En una entrevista reciente, Guy Forget, excapitán francés de Copa Davis y director de Roland Garros, analizó con cautela las consecuencias de este cambio, destacando la profundidad de la relación y el desafío que supone para Alcaraz continuar sin su mentor de siempre.
La mirada del francés sobre la ruptura
“La colaboración era más que fructífera. Todos sabemos cuánto le debe Alcaraz a Ferrero. Cuando una colaboración va tan bien, con tan buenos resultados, uno siempre se pregunta: ¿será mejor la continuación? Lo cierto es que resultará difícil superarlo”.
“Los medios españoles hablan de dos razones: una económica y otra de tensiones con la familia, fundamentalmente el padre de Carlos con Ferrero. A mí, hipotéticamente, el motivo económico me parecería un poco extraño. Si un jugador está generando, no sé, 30 millones de euros por año… pagar a su entrenador 800.000 euros o un millón y medio… es más lo que vas a ganar con su ayuda que lo que pierdes”.
“El otro motivo para mí es más plausible. Las tensiones que pueda haber acumuladas, con razón o sin ella, acaban desgastando una relación. Y muchas veces no es con el propio jugador: puede ser la novia, la mujer, el padre, la madre, el representante. Insisto: me parece una pena que una colaboración de tanta confianza y tan buenos réditos; un campeón joven, 22 años, que lo ha ganado todo con su mentor… De golpe, el equilibrio se rompe”.
“Creo que va a necesitar algunas semanas, quizás menos, para reencontrar su equilibrio. Y yo pensaría que va a incorporar los servicios de alguien más, gente competente, con experiencia, que le conozcan bien… y que por tanto no se lanzará a lo desconocido”.
