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Las hermanas Anna y Mar Cabassers analizan su participación en el ITF W35 Copa Nadia disputado sobre la tierra batida de Sevilla. Las tenistas catalanas valoran la gran proliferación de torneos internacionales en España, recuerdan su singular transición desde el esquí alpino hasta el tenis de alta competición, abordan la complejidad emocional de enfrentarse en pista y comparten su ambición de disputar torneos de Grand Slam formando pareja.
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El sueño como pareja de las hermanas Cabassers en el mundo del tenis
Aprovechar el amplio calendario nacional en tierra batida resulta fundamental en el desarrollo competitivo de Anna y Mar. Competir juntas en el cuadro de dobles refuerza la confianza mutua de una pareja que se conoce a la perfección, utilizando la cita sevillana como una plataforma idónea para consolidar su juego ofensivo y continuar creciendo en el circuito profesional.
Sinergia en dobles, orígenes en la nieve y rivalidad interna
“Tener tantos torneos en España es fantástico y este W35 en tierra batida encaja a la perfección con el proceso de progresión que estamos siguiendo. Jugar juntas es un privilegio enorme, especialmente en la modalidad de dobles, porque la confianza ciega que tenemos entre nosotras es un punto muy a favor al competir. En nuestros orígenes el tenis ni siquiera era la prioridad; empezamos compitiendo en esquí, pero según fuimos mejorando en pista nos decantamos definitivamente por la raqueta. Enfrentarnos entre nosotras no es nada agradable: el tenis queda a un lado y pesa mucho más la parte mental, así que cuando toca simplemente intentamos dar lo mejor ese día y pasar página rápidamente”.
Momento dulce, derechas de ataque y sueño conjunto
“Ambas consideramos que nuestro mejor golpe es la derecha de ataque; Anna destaca su aceleración ofensiva y Mar la derecha invertida buscando la bola corta. Las dos sentimos que nos encontramos en nuestro mejor momento del año: Anna con mucha confianza en su proceso y Mar dejando atrás un arranque de temporada irregular para alcanzar ahora su pico de sensaciones. Establecerse en el circuito profesional es un camino muy largo, pero soñando a lo grande el mayor deseo compartido sería llegar a disputar juntas los cuadros de Grand Slam“.
