2 min de lectura
Andrés Pereiro analizó su participación en el prestigioso ITF J300 de Sanxenxo celebrado en las pistas del Círculo Cultural Deportivo Sanxenxo. El tenista gallego repasó su hegemonía en los campeonatos autonómicos, la experiencia adquirida en el circuito internacional júnior y las opciones de futuro que se abren de cara al próximo curso.
Ver esta publicación en Instagram
Las dudas de cara al 2027 del tenista Andrés Pereiro
Competir en el certamen júnior más relevante de la comunidad representa una oportunidad dorada para Pereiro. Arropado por el apoyo de su familia y con la tranquilidad de afrontar cada compromiso sin exigencias externas añadidas, el jugador aprovecha esta invitación para medir su potencial frente a las mejores raquetas internacionales de la categoría.
Agradecimiento en Sanxenxo, dominio regional y rodaje sin presión
“Me siento muy bien y sumamente agradecido por el trato que me han dado para jugar este torneo, sabiendo la enorme trascendencia que tiene a nivel internacional aquí en Galicia; espero que las próximas generaciones gallegas puedan hacerlo aún mejor y disfrutarlo. Revalidar el Campeonato Gallego durante varios años consecutivos ha sido muy importante para mí, pero disfruto más compitiendo fuera de España, donde el nivel es más exigente y puedes medirte de verdad para demostrar quién eres. Jugar en casa no me genera una presión extra porque siempre cuento con el apoyo incondicional de mi padre; como no tengo nada que demostrar a nadie, salgo a la pista completamente libre de presión”.
Bagaje júnior, exigencia competitiva y caminos para el año que viene
“Ya conocía este nivel porque disputé este mismo torneo hace tres años; después las lesiones me frenaron, pero pude viajar bastante compitiendo en torneos J30, J60 y algún J100, así que sabía perfectamente el ritmo que me encontraría y agradezco mucho la invitación. Me veo capacitado para estar ahí, aunque hace falta acumular mucho entrenamiento y constancia para sostener este nivel semana tras semana. Para el año que viene contemplo dos caminos: marcharme a una universidad en Estados Unidos o empezar a disputar torneos profesionales de 15.000 y 25.000 dólares, combinando entrenamientos en Lugo y A Coruña mientras sigo viajando por España“.
