Curiosidades

¿Qué es el efecto Poulidor en el tenis?

Efecto Poulidor
Raymond Poulidor | Foto: zimbio.com

El conocido `efecto Poulidor´ en todos los deportes es conocido por la mala fortuna de los jugadores que no han podido rematar una brillante carrera con un gran triunfo. Su origen proviene de Raymond Poulidor, un excelente ciclista de los años setenta que nunca pudo ganar el Tour de Francia, aunque quedó segundo en tres ocasiones y tercero en otras cinco. Aun así es más conocido que otros grandes ciclistas que al final si consiguieron el ansiado triunfo.

Ivan Lendl o Andy Murray fueron algunos de los jugadores con los que se utilizaron estos términos. Finalmente por suerte consiguieron romper el maleficio y después de sumar su primera gran victoria, soltaron la presión y muchas más vinieron encarriladas en los próximos años.

En los años veinte se dieron dos casos en el tenis femenino. La española Lilí Alvárez disputó tres finales consecutivas en Wimbledon (1926, 1927 y 1928) perdiendo las tres. También recordado es el caso de Elizabeth Bunny Ryan, que llegó a cuatro finales de Wimbledon, una de Roland Garros y otra del US Open sin conseguir ningún triunfo. Además tuvo pelota de partido en Estados Unidos pero no consiguió cerrar el triunfo.

En el tenis masculino destaca Herbie Flam que perdió la final del Open de los Estados Unidos en 1950 y la de Roland Garros en 1957. También llegó a otras siete semifinales como recuerdan sus registros. Por suerte fue el artífice de la victoria de la Copa Davis para su país.

En los años setenta la aussi, Jan Lehane jugó cuatro finales de Grand Slam si conocer la victoria en ninguna de ellas. Su peor enemiga en cuanto a lo deportivo fue Margaret Smith que le ganó todas las finales. También algunos años más tarde fue curioso el caso de Rosemary Casals, dos veces finalista en el Open de los Estados Unidos y cuatro veces semifinalista en Wimbledon.

Raymond Pouilor
Raymond Poulidor durante una carrera | Foto: beachybouzouk.free.uk

En la Era Open el dominio de grandes jugadores privaron a otros de hacerse un hueco en la historia. Hay que recalcar tres nombres. En los hombres Kevin Curren (finalista en Wimbledon 1985 y Open de Australia 1984) y Milosvav Mecir (finalista en Estados Unidos 1986 y Open Australia 1989).

Los años noventa destacamos a Mary Jo Fernandez que disputó tres finales, en el Open de Australia 1990 y 1992 y Roland Garros en 1993 que también acabó perdiendo. En el tenis masculino hay que destacar a Mark Philippoussis que se quedó cerca con las finales en Estados Unidos (1998) y Wimbledon (2003, lo que fue el primer gran título de Federer). Alex Corretja también cedió en dos finales de Roland Garros en 1998 y 2001, aunque luego el español pudo desquitarse con la victoria de la Copa Davis y el Masters.

El tenis ruso fue el protagonista de este efecto en el nuevo siglo con Elena Dementieva y Dinara Safina. La primera llegó a disputar la final de Roland Garros y Estados Unidos, además de cinco semifinales. La hermana de Marat Safin llegó a ser nçumero uno del ranking WTA, aunque nunca consiguió levantar el título de un Major, después de jugar tres finales entre Roland Garros y el Open de Australia entre 2008 y 2009.

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