Opinión

Nick Kyrgios, entre el talento y la desidia

Nick Kyrgios Beijing 2017
Kyrgios celebra un punto en Beijing | Foto: www.atpworldotour.com

Nick Kyrgios es un jugador único y especial. Capaz de lo mejor y lo peor. En 2017 ha decepcionado con su forma de jugar y sobre todo su falta de motivación en algunos partidos. Esto le ha llevado a estar en el ojo del huracán e incluso a ser multado económicamente. Intentamos descubrir lo que le deparará el 2018. 

La belleza de un diamante en bruto es su potencialidad de convertirse en una hermosa joya. Ese proceso de transformación es el que marca la diferencia a la hora de evaluar al diamante.Algo muy equiparable sucede con Nick Kyrgios, tenista natural de Canberra, cuyo talento está fuera de toda duda. Un swing tan natural como preciso, un saque ganador y un carisma envidiable. Sería en cierto modo de una avaricia compulsiva pedir algún talento más para un tenista que lo tiene todo. No obstante, su trayectoria como profesional no dice lo mismo. Y sería injusto decir que no ha logrado absolutamente nada, porque si lo ha hecho, sino que son las sensaciones que deja en la pista.

Kyrgios Wimbledon 2017
Kyrgios atendido en Wimbledon | Foto: www.wimbledon.com

Capaz de regalar partidos

La desidia y apatía en algunos de los torneos más importantes. Su discurso perenne en el que habla de su indiferencia hacia el tenis, y apuntando que el baloncesto es su verdadera pasión. La triste historia del talento que no logra explotar, un año tras otro, sin pudor alguno de las decepciones que provoca a su paso. El dilema del que puede sobradamente y no le da la gana. Ese es Nick Kyrgios en estado puro. El tenista capaz de vencer a cualquiera y de regalar un partido de Masters 1000 contra el rival que sea.

El tenista diferente que se vanagloria de ello. Que encuentra el goce en ser el “Bad Boy’’ del circuito.

Un 2017 decepcionante

Desde luego, 2017 fue un año de decepción para el australiano. Tras una gira americana más que ilusionante, protagonizando un épico duelo con Federer en Miami, las lesiones y su habitual desgana impidieron que Nick realizase una mejor campaña de la que hizo. Tocar la final de Cincinatti a mitad de año no fue suficiente motivo para engancharse a una dinámica de éxito. El ‘’click’’ mental necesario que nunca acaba de llegar. Que ve como tenistas jóvenes y prometedores le adelantan por la derecha y por la izquierda, sabiendo él que seguramente, a su máximo nivel, es superior a todos ellos.

El lado positivo de todo esto es que el talento seguirá ahí, no se marchará este año próximo ni los cinco siguientes. La duda que nos queda es saber si está dispuesto a dar ese pasito que le falta, que marca la diferencia entre hacer un tenis muy vistoso y preciso a ganar grandes títulos, y en esto tiene a Grigor Dimitrov como espejo en el que mirarse.

En Australia, su tierra natal, el Golden Boy tendrá una oportunidad de oro para resarcirse y comenzar su camino de gloria. Solo nos queda confiar.

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