Curiosidades

La remontada más épica de Federer en Wimbledon



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Federer durante su partido ante Cilic en Wimbledon 2016 | Foto: zimbio.com

En la edición de 2016, el suizo salvó hasta tres puntos de partido en su choque de cuartos de final ante el croata Marin Cilic. Tras ceder los dos primeros sets, Federer recuperó su mejor versión y, ayudado por la grada local, logró su décimo triunfo tras ir dos sets a cero abajo (6-7(4) 4-6 6-3 7-6(9) y 6-3).

Cuartos de final de Wimbledon 2016. En el primer turno de la pista central, Roger Federer y Marin Cilic se medían en busca de un puesto en semifinales de un torneo en el que ya no estaba el, por entonces, número uno del mundo y vigente campeón, el serbio Novak Djokovic. Era la primera vez que ambos se veían las caras tras aquellas semifinales del US Open 2014 donde el croata firmó una actuación magistral derrotando al suizo en sets corridos. Pese a ese amargo recuerdo, el cara a cara favorecía claramente a Federer (5-1).

El de Basilea buscaba su octavo Wimbledon y llegaba con confianza después de plantarse en cuartos sin ceder un solo set ante Guido Pella, Marcus Willis, Daniel Evans y Steve Johnson. Cilic, por su parte, perseguía romper la barrera de cuartos de final en el Grand Slam británico. En 2014 y 2015, Djokovic se había encargado de mandarle para casa en dicha ronda. Pero como ya hemos dicho, el serbio ya se encontraba en Belgrado después de caer en tercera ronda.

Cilic arranca con determinación

En una superficie que se adapta perfectamente a su juego de pegador, Cilic logró mantener a raya a su rival durante los dos primeros sets, especialmente con su servicio, con el que ganó el 87% de puntos con primer saque, conectando 12 aces. El número 13 del mundo en aquel momento salvó los tres puntos de rotura que afrontó durante esos dos sets, que cayeron en su poder por 7-6 y 6-4. Federer se encontraba contra la lona, al borde de tirar la toalla. Pero el mago suizo todavía tenía un as bajo la manga.

Pero se diluye en el tramo decisivo

A mediados del tercer set, Federer sirve con empate a tres juegos en el marcador. Una rotura a favor de Cilic en ese momento podía significar casi el partido. El croata dispuso de un 0-40 para sentenciar el choque, pero Federer sacó su mejor versión en su momento más crítico, logrando voltear la situación. Impulsado por haber escapado de una muerte casi segura, el suizo rompió a continuación el servicio del croata y puso el 6-3 en el marcador del tercer set. La remontada había comenzado.

El cuarto set tuvo como desenlace un apasionante tiebreak. Ahí fue donde Cilic, acostumbrado a no dar la talla en los momentos cumbre, volvió a echarse atrás. El croata dispuso de tres puntos de partido, dos de ellos antes del desempate, y en ninguno de ellos pudo poner en juego el saque de Federer. El croata tuvo motivos para recriminarse la oportunidad perdida, puesto que en dos de esos ‘match points’ Federer sacó con segundo servicio.

Si volviéramos a jugar de nuevo, trataría de ser más agresivo en esas oportunidades del cuarto set. Creo que vacilé un poco en algunos de ellos”, comentó Cilic a la ATP lamentándose de aquellas oportunidades perdidas. Tras superar ese infartante desempate, el guión del partido cambió hacia el lado de Federer. El suizo, totalmente apoyado por la grada como si fuese un británico más, asestó la puñalada definitiva a su rival con un break en el siempre clave octavo juego del quinto set, tras el cual finiquitó su triunfo, el décimo de su carrera tras ir dos sets a cero abajo.

Ha sido realmente épico. Probablemente, cuando pase el tiempo y piense en un gran partido que hice en mi carrera, seguro que este estará entre ellos. Estoy muy, pero que muy feliz”, reconocía Federer nada más realizar tamaña gesta. Sin embargo, esa sería la última alegría de Federer en aquel 2016, puesto que dos días después sería él el que sufriría una remontada. En este caso, de dos sets a uno ante el canadiense Milos Raonic en la primera semifinal.

Tras aquel partido, el suizo hizo pública una recaída de la lesión en el menisco de su rodilla izquierda que ya se había operado en febrero de aquel año. Un mes después anunció que el 2016 había terminado para él. Esa mágica remontada ante Cilic, ante el que un año después sumaría su octavo cetro en Wimbledon. Fue la última gran lección del mejor tenista de la historia en aquella temporada.

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