Opinión

La fuerza de David Ferrer

David Ferrer fue ovacionado por sus compañeros y el público tras lograr la victoria. | Foto: teleprensa.com

Tras varios años de desilusión en la competición por países, la Armada Española de Tenis tenía de nuevo la oportunidad de brillar. Los cuartos de final de la Copa Davis viajaban hasta Valencia, donde el equipo español debía enfrentarse a una correosa Alemania, liderada por el talento de Zverev y un plantel muy competitivo.

De nuevo, la Davis generaba ilusión entre los aficionados españoles. La vuelta de Rafa Nadal era un aliciente más que suficiente para pensar que la eliminatoria podía vencerse. No obstante, la duda residía en el estado de forma de David Ferrer. El de Jávea siempre ha sido una garantía cuando ha vestido los colores de España, pero su rendimiento los últimos años generaban cierta incertidumbre.

Su debut ante Zverev no ayudó a disipar las dudas sobre su rendimiento. El partido se convirtió en un mal sueño para David, que en ningún momento logró la consistencia necesaria en su juego para vencer al alemán. Pese a su evidente entrega y esfuerzo, cayó en sets corridos y el primer punto fue para los teutones. Tras las brillantes actuaciones de Nadal y el chasco del partido de Dobles, el todo por el todo se decidía en el último partido. Y el encargado de defender la participación de España en semifinales sería de nuevo Ferrer.

La Plaza de Toros estaba a rebosar. Al ritmo que las banderas rojigualdas ondeaban en el cielo de Valencia, David salía a pista con su energía habitual, con la convicción y mentalidad que siempre le acompañaron a lo largo de su carrera. Desde el comienzo, el partido se convirtió en un cuerpo a cuerpo. Largos e intensos intercambios y una lucha extenuante por cada punto hacían que el duelo invitase al derroche físico. A pesar de llevarse la primera manga, Ferru trató de no bajar la intensidad ante el gran nivel ofrecido por Kohlschreiber. No obstante, tras varios quiebres entre ambos, el alemán consiguió igualar la eliminatoria.

David Ferrer llega a una bola en la Copa Davis ante Alemania | Foto: @daviscup

El tercer set, tras un igualado tanteo durante toda la manga, se decidió en el tie break para el de Jávea. Y cuando parecía que la gloria estaba más cerca que nunca para España, el alemán logró romper de nuevo en el cuarto para decidir el signo del partido y de la eliminatoria en la quinta manga.

David jugó el partido de su vida

La plaza rugía al unísono, tratando de hacer llegar toda esa energía al jugador español. Ya sólo valía alcanzar tintes épicos para decidir la eliminatoria. La presión asfixiaba más que nunca, y ninguno de los dos jugadores parecía arrugarse. Pero llegó el momento en el 5-5, cuando Ferrer aguantó el tipo en un punto maratoniano y el alemán estrelló la pelota en la red.

Y fue durante su servicio, y con un revés sobre la línea, cómo el español cerró el partido y la eliminatoria. Con cara mezcla de incredulidad y de felicidad, se dejó caer sobre la tierra batida. Enfrente de la plaza que le ha visto luchar como nunca y, a la vez, como siempre. Delante de la afición por la que ha defendido cada punto de su carrera con España.  Con la sensación de que todo era parte de un feliz sueño, el de ser de nuevo el líder decisivo ante su gente. Y el ejemplo de que, pese a una gran decepción inicial, las segundas oportunidades existen. Posiblemente, nadie merecía más que él vencer esta eliminatoria. Y queda claro que, pese a que más tarde o más temprano cuelgue la raqueta, su gran fortaleza le acompañará siempre.

 

 

Sobre el autor

Alonso Marí Sandoval

Madrid e Ibiza & Deporte y Cine

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