Opinión

El eterno cambio de estafeta

Zverev festeja un punto en Roland Garros
Zverev festeja un punto en Roland Garros | Foto: www.atpworldtour.com

La próxima generación de jugadores se ha tomado su tiempo para ganar terreno en los torneos más importantes del circuito. Especialmente cuando su máximo referente apenas registra unos cuartos de final, a pesar de su talento y grandes oportunidades. Desgraciadamente, el ganar terreno no ha dependido de ellos, sino que han sido víctimas de un reinado que ha quedado reflejado en los primeros tres Grand Slams de la temporada.

El problema que afecta a excepto tres de los tenistas del circuito es precisamente el reinado prolongado que ha manifestado esta tercia. Roger Federer, Rafael Nadal y Novak Djokovic acaparan los reflectores de los escenarios más importantes de este deporte: los Grand Slams. Prueba de ello, la victoria del suizo en Australia, el triunfo del español en París y la nueva corona del serbio en Londres. Se ha vuelto una especie de “sin lugar para los débiles”, aunque claro está que el resto no son precisamente débiles; ellos son unos superdotados.

Antes de la irrupción de Pete Sampras en el circuito, por allá del 1990, el récord de la mayor cantidad de Grand Slams se ubicaba en 12. Después de su título de Roland Garros en 1967, el gran Roy Emerson dejó un registro que ni Bjorn Borg, John McEnroe, Ivan Lendl, Andre Agassi o Jimmy Connors lograron superar. Pistol Pete lo logró y subió la vara a 14 majors, algo impensable. Por otro lado, una vez que Roger Federer probó las mieles del Grand Slam, en el 2003, le tomó seis años superar la cifra del estadounidense. Rafael Nadal también logró adelantar a Sampras con su Roland Garros del 2017, y con su victoria reciente en Wimbledon, Novak Djokovic ya superó a Emerson.

Djokovic con el trofeo de Wimbledon 2018
Djokovic con el trofeo de Wimbledon 2018 | Foto: wimbledon.com

El reinado de la tercia no se trata solo de números, sino también de escenarios. A pesar de sus 14 Grand Slams y su amplio número de semanas como número uno el mundo, Sampras nunca supo lo que era una final de Roland Garros. De hecho, el logro más grande del norteamericano en el Grand Slam parisino fue una semifinal en 1996. Aunque Novak Djokovic solo tiene un título en París, ha llegado a la final en otras tres ocasiones; caso parecido a Roger Federer, que además de la corona del 2009, registra cuatro finales más. Todo ello producido por la monstruosidad de Rafael Nadal y sus 11 campeonatos.

Unas cifras al alcance de solo cinco hombres

En toda la historia del tenis, solo cinco hombres han logrado reinar en los cuatro Grand Slams, y tres de ellos son Federer, Nadal y Djokovic (Emerson y Agassi). No es descabellado pensar que esta tercia dominante, abrumadora, que deja sin recompensas al resto del circuito, puede ser considerada como la época dorada del tenis. Incluso, cada uno de sus integrantes tiene argumentos para defender el hecho de ser el mejor de todos los tiempos. Con todo este contexto en sus espaldas, ¿resultaría tan sencillo para los jóvenes de 20 años hacerles frente? De ninguna manera.

Federer alguna vez venció a Sampras en Wimbledon, lo que terminó por ser un simbólico cambio de estafeta. Thiem no ha podido con Nadal en Roland Garros y Djokovic no parece temerle a ningún jugador al que supere con más de 10 años de edad. Los números siguen estando en contra de los retadores, quienes tendrán que seguir esperando ya sea por su oportunidad, o por el hecho de que el tiempo haga su trabajo. El cambio generacional ha tardado, pero eso ocurre cuando las leyendas vivientes siguen teniendo hambre de gloria.

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