Opinión

Au revoir més héros

El equipo francés con la Copa Davis www.atpworldtour.com

No es tan importante despedirse si el recorrido ha sido gratificante. Poco a poco, las generaciones van sumando años a su existencia, hecho que se va haciendo incompatible con la competición de élite.

El caso de Francia no es una excepción. La camada de talentosos tenistas que lograron levantar la Copa Davis hace escasos meses se termina. Y no es una opinión, sino una realidad. El desgaste hace mella sin necesidad de aviso. A medida que el rendimiento queda lastrado por la fatiga y la mentalidad va cambiando poco a poco, surgen nuevos jugadores jóvenes, con frescura de piernas e ilusión intacta, dispuestos a competir con cualquier rival que se les ponga delante.

El sentimiento de tristeza suele ser inevitable. Este hecho supone el adiós de aquellos jugadores que has estado siguiendo año tras año, torneo tras torneo. La despedida de algunos de tus ídolos, que generaron ilusión, alegría y decepción según el momento. Cada uno de ellos con características y personalidades distintas, pero con un ilusionante talento en común.

Es complicado encontrar a un jugador como Gael Monfils. El galo ha sido capaz de sacrificar una parte de su efectividad y desviarla al espectáculo. Ganar nunca fue tan importante si puedes levantar a los aficionados de sus sillas y protagonizar los mejores highlights de cada torneo en el que participas. Tal vez la espectacularidad de sus golpeos le reste algo de credibilidad en su faceta competitiva, hecho que resulta bastante injusto.

Distinto es, por ejemplo, el caso de Tsonga. Más bien, tiene poco que ver. La comparación con Ali no se basa únicamente en su parecido físico. Se trata de un luchador, un poderío constante. El de Le Mans mezcla su gran calidad con una potencia descomunal, donde nunca agacha la cabeza y siempre compite.

Tsonga celebrando el pase a la final de Copa Davis en 2017 | Foto: ecuavisa.com

Por otro lado, Gasquet es tal vez el jugador más técnico y con la estética más depurada de la camada de tenistas franceses. El revés a una mano que practica es tal vez de los golpeos más deliciosos para el espectador de todo el circuito ATP. Son destacables también tanto Gilles Simon como Julien Benneteau o Nicolas Mahut, todos ellos superando la treintena de edad.

Todos ellos, tenistas que ilusionaron a una afición. Y que hicieron sonar la Marsellesa en la Final de Copa Davis en Lille tras 16 años de sequía. Por tanto, poco a poco será momento de ir diciendo adiós a cada uno de ellos, tan distintos pero tan excelsos. Tan profesionales pero tan normales. Con la nostalgia de ver finalizada una etapa. Con la tristeza con la que se despide a los héroes.

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